Asesinato perfecto
Asesinato perfecto, no quedó rastro alguno,
un trabajo experto de borrado impecable,
como solo el pasado es capaz de llevar a cabo:
Ni rastro de aquellas piernas duras como un árbol.
ni del tacto al pasar mi mano sobre el bello de sus brazos,
nada de aquellos párpados a medio caer, como lacios,
de sus prominentes dientes ni de sus finos labios,
ni de cómo juntos dibujaban esa sonrisa,
capaz de hacer latir al mármol.
Nada de aquel cuello, nada queda de su mano,
sí, pasado, vales cada penique que he pagado.
No has dejado evidencia,
materia o huella, sonido o tacto,
se puede decir de tí muchas cosas,
pero no que no conoces tu trabajo.
Y fue anoche que recordé
como siempre olvido, lo que enseñas,
bajé la guardia, pero ahora me doy cuenta del sueño
y pude roconocer sin dudas
cuales son tus fundamentos,
Y es que no obras milagro alguno,
y que tus actos no son reales sentencias,
porque en verdad no haces desaparecer nada,
tan solo eliminas las evidencias.
Mi torpeza me la ha jugado,
desde el mas leve roce,
al más inocente beso,
los dejaste sólos conmigo
y los hiciste invisibles al resto.
Riegas la vida con minúsculos recuerdos,
pequeños, explosivos, esquivos pero atentos,
siempre pendientes, siempre latiendo,
como minas esperando a que llegue su momento.
En un cigarro, en una canción,
en un caer del sol, en una mañana, en algunas tardes,
en un hecho mundano, en todos los lugares:
una cafetería, un lugar abarrotado,
un callejón a media tarde o un paraje desolado,
en unos ojos, en un olor, en un sonido, en unas manos,
lo que antes era una sóla cosa,
ahora son muchas, pero las has ocultado.
Lo tuyo es un pacto con el diablo,
creí comprar a un asesino perfecto,
pero he sido engañado por un mago.
No te preocupes, pasado,
porque prometo volver a olvidar tu engaño,
pero no antes de tatuarme
que el pasado atenúa lo vivido cuando es recordado,
y que en la letra pequeña de tu contrato no puede leerse,
que nunca nada importante es dejado,
sustituído u olvidado.
Esta noche, aquí sentado, fumando en este paraje desolado,
en esos puntos brillantes que veo en el cielo
reconozco sin duda esa sonrisa y aquellas manos,
Pasado, esta noche, aquí sentado,
miro esos puntos brillantes en el cielo
y reconozco ese estilo, reconozco ese trazo.
Y mientras admiro tu obra más brillante,
mis labios callan para adentro,
que no sólo eres un asesino despreciable,
también eres un mago malintencionado
y un retorcido dibujante.
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javier-caspito dijo
Siempre me inquieta muho plantearme si existe el crimen perfecto.
20 Junio 2010 | 11:06 PM