(k/c)a(l/r)ma=0

Tan dificil como exigirse mantener el bote en una horizontalidad perfecta cuando la tormenta arrecia en mitad del océano, es controlar la presión arterial cuando se te rompe lo de dentro, dificil entender, sopesar, pensar con claridad (los hermanos de la serenidad) mientras todo arecia de sopetón. Y ver la verdad: que todo el mundo hace lo que puede, que todo el mundo es pequeño, frágil, todos hermanos del mismo padre que nos hace iguales, el miedo, miedo a fallar, a hacerlo mal, a sufrir y por supuesto a dañar.
Luego viene la calma, lo que eran muchas cosas con su propia voz se hace una sola, un único zumbido, como el mosaico que antes era muchas cosas y ahora es una sola, o siguen siendo varias cosas pero en un mismo dibujo, con un único sentido, y respiras más tranquilo porque estás más cerca de la verdad, que es el mejor balsámico que hay, sin atajos, sin salvo conductos y sin discursos fáciles, la única tabla de medida, la que pone a todos más o menos en el mismo sitio: el bueno.
Haces exámen calmo y por fin ves el gris a todo, llegan las palabras: potencial, autoconcepto, compartir, dar, recibir, personas, tiempos, compromiso, necesidades, objetivos, amor.
Y por fin ves el gris que habla de entender, como ese movimiento fascinante de la matemática cuando se igualan las ecuaciones y se tachan los factores por inútiles, destierras la culpa, propia y ajena, y sonríes con una mirada aún tristona (qué menos) pero sonriente al fin y al cabo, aceptas (de aceptación) una tregua contigo mismo y puedes dejarte seguir, que es como no reservar fuerzas para volver a la orilla.
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Carlos García Girón dijo
AMÉN, FUCKING PUTO.
24 Mayo 2010 | 03:36 PM