Objetos absurdos: El emotiecualizador
El ser humano es complejo, para moverse por el mundo con voluntad tiene un instrumento eficaz: las emociones. El problema que vengo observando es que esta herramienta se salta la voluntad racional del usuario y no funciona a demanda, siendo este un problema que me ha tenido meditando y trabajando en un objeto que va a ser la revolución del mercado: el emotiecualizador.

Ejemplo: tenemos un día malo, de estos en los que rascamos taciturnidad y nostalgia hasta del nombre de las calles, pero ese día hemos quedado con alguien a quien queremos conocer y al que queremos dar buena impresión, resultando: la cagamos, nos presionamos por encima de nuestras capacidades y dónde queríamos mostrar espontaneidad y alegría sólo extraemos bloqueo y ansiedad, resultado: nos llevamos a casa una mierda pinchada en un palo y miradas de sospecha por parte de la persona a su regreso al metro.
Otro día nos metemos con nuestro grupo de amigos culturetas a ver una reposición de la "Naranja Mecánica" y resulta que tenemos uno de esos días en los que todo nos produce risa, en los que miramos a la gente con una sonrisa y todo parece encajar, resultando: El tal Alex nos parece un tío de lo más divertido y nos tronchamos de risa cuando embiste a la moza con ese falo de cerámica, resultado: los culturetas nos echan del club.
Utilizando un ecualizador portatil podremos explorar a gusto el mundo emocional nivelando el prisma con el que percibimos el mundo a demanda.
Conseguí sintetizar (utilizando ingredientes caseros) unas pseudo-hormonas que, ecualizadas a gusto del consumidor y a través de unas cánulas que salen del aparato hasta los vasos sanguíneos del usuario, nos permiten decidir cómo nos sentiremos.
Si bien es cierto que en las primeras semanas de experimentación opté inamoviblemente por un estado de éxtasis continuo, pronto me di cuenta de que produce cierta sensación de desubicación hechos como salir a abrazar al energúmeno que te ha dado un toque por detrás con el coche, o bailarse un chotis en el entierro de un vecino. Entiendo que caminar bajo la lluvia otoñal cantando "I´m Walking on sunshine" puede sonar más apetecible que ir rumiando penas grises, con el tiempo he ido echando más y más de menos esas pequeñas y dulces amarguras poéticas que otrora me sobrevenían, echaba de menos esas tardes escribiendo realtos de regusto amargo, los sonidos de recuerdos felices perdidos en el tiempo resonando con el sonido de la lluvia al atardecer... Decidí ecualizarme el modo "Café con leche en día de lluvia" y disfrutar de esas nostalgias no letales a gusto y así estuve alternando éxtasis y grisismos cerca de un mes.
Pero poco a poco me fui dando cuenta de que esas nostalgias no sobrepasaban ese límite artificialmente impuesto y que llegados a cierta nivel de intensidad, desaparecían sin más, sin climax, sin catarsis, como un polvo agradable cuyo orgasmo estaba eternamente aplazado, y me di cuenta de que ¡echaba de menos los días de mierda! esos días vomitona en los que el mañana se visualiza en blanco y negro y con música de Mark Isham, en los que parece que una bola de plomo gigante aplasta nuestros hombros, así que decidí ecualizarme el modo "hez" al menos una vez por semana.
Finalmente, explorados todos los estados de ánimo disponibles, me di cuenta de que era menester añadir un modo "aleatorio" en el emotiecualizador y dejar que cada día me sorprendiera mi estado de ánimo aceptando cada uno de ellos y valorándolos en lo que son: lugares en los que no estamos mucho tiempo.
Finalmente, acostumbrado al modo aleatorio y no viendole la razón al emotiecualizador, acabé regalándole el emotiecualizador a mi vecino, le vi el otro día bailando la conga bajo la lluvia un martes a las cuatro de la tarde ante la mirada impertérrita de sus padres, mientras yo miraba por la ventana, afectado, las hojitas otoñales caer de los árboles.





























Pierre Zugazua Sus dijo
Estupenda la historia, aunque abusaste del aparato y ello provocó una borrachera de poder incontrolable, de modo que hubiste de dejarlo para no enfermar, y tu vecino va por el mismo camino, jejejeje.
20 Septiembre 2009 | 10:40 AM