Fotódromo: tRipTiC-mOuSe

Cuando el riesgo de desconexión con la realidad urbana amenaza con convertir a los habitantes de las más altas esferas empresariales en inválidos de la cotidaneidad urbanita, es cuando los departamentos de desarrollo personal tienen que agudizar su inteligencia y crear programas con el objetivo de agarrar los metafóricos tobillos de los ejecutivos y plantarlos de nuevo en el suelo.
A los anticuados "Casual Day" y guerrillas de "Paint Ball" se une esta tercera tendencia de creciente implantación: disfrazarse con un traje de gomaespuma no transpirable y dedicarse a deambular como un zombie a las cuatro de la tarde bajo un tiempo de justicia repartiendo globos fálicos.

Tras cinco horas desde la implantación, el calor va haciendo mella, los globos no acaban de triunfar, la sudoración resbala por las piernas y se va acumulando en los talones, haciendo que los zapatos aprieten más y más... El efecto narcótico del hedor a sudorina comienza a mermar las habilidades psico-motoras del ejecutivo que empieza a verbalizar frases inconexas como un mantra extraño "mistronen...berbiquí...pesquisas..."
Las continuas vejaciones de los transeuntes van menoscavando la psique del ejecutivo, que empieza a perder el rumbo, a caminar erráticamente ofreciendo por error sus globos a los policías nacionales que le alejan a golpes de porra. Los turistas le rehuyen, los padres ven la forma de esos globos y alarmados alejan a sus hijos (y especialmente a sus hijas) que lloran (pero no apartan la mirada) porque algo dentro de ellas sabe que eso no es sólo un globo.

Al final la locura toma el control y una especie de trance se apodera del ejecutivo, que embiste a los transeuntes con los ojos de plástico desorbitados, sin apenas memoria de quien fue un día, mientras se pierde por los intestinos de Madrid.




















ciudadanakeing dijo
¡Anda! Mickey Mouse!. Oye , pobre personita la que va dentro. Qué pena.
Los padres de hoy en día tienen la mente muy sucia, en mis tiempos me han comprado esos globos y solo veíamos eso, un globo. Pero la culpa de todo esto la tienen esos desvergonzados, desalmados y más des..., (¡que vergüenza! ) que se dedican a pornografiar los personajes de Disney ¡Ay que penita pene! digo pena. En qué etaré yo pensando.
22 Junio 2009 | 08:17 PM