Café templado
"Templado, por favor"
Un desayuno inglés es lo que necesitaba esta mañana para quitarme las legañas del estómago, y es que las 8:28 de la mañana es pronto para mí, qué le voy a hacer.
¿Qué tienen las cafeterías por la mañana?, el tintineo de las cucharas en las tazas y de los calentadores de leche burbujeando son el sonido de la esencia misma de la cotidaniedad, siempre lo he dicho.
El caso es que Madrid es grande, podría haber elegido cualquier otro sitio del centro para desayunar hoy, pero qué sabemos, la consciencia es un mero carro cuyos caballos son espoleados por riendas más sutiles, menos aparentes, pero igual de musculares en sus efectos.
Removiendo mi café templado no pude evitar mirar a mi izquierda, tres mesas más allá, donde dos sonrientes veinteañeros dilucidaban, carta en mano, qué les apetecía tomar.
Me ocurre que cuando algo relevante ocurre en un lugar, una impronta bastante poderosa se le queda adherida de por vida, un banco en un parque, una esquina de un centro comercial, una tienda de discos, un pueblo, una ciudad...esos recuerdos no son fáciles de exhorcizar, lo he intentado alguna vez forzando nuevas situaciones pretendidamente renovadoras, pero no funciona, las cosas tienen su ritmo interno, su propia verdad, su propio espectro, y no son tan maleables como uno quisiera que fueran.
Esos veinteañeros ocupaban uno de esos "mis lugares" esta mañana, sin sospechar que el ojeroso individuo que apuraba su café y sus huevos fritos con bacon unas mesas a su derecha les miraba de reojo.
Tampoco sospechaban que quizá un año después alguno de ellos sería el individuo que miraría aquella mesa desde donde estaba en ese momento, escribiendo algo parecido a esto en una servilleta mientras el café se le enfría. ¡Arj!
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Lidia Cervantes dijo
Vaya, otro como yo, que le gusta divagar, con un café con leche por delante, mientras desayuna fuera de casa... Je je, y has entrado en un bucle... a veces también me pasa... Oye eso de estar en un lugar y no ser capaces de dejar out el coco... ¿Es grave?
Me ha gustado tu disertación matinal. Me estoy haciendo adicta a tus relatos.
Besos guapo, feliz semana
25 Mayo 2009 | 10:17 PM