Fotódromo: Madrid por momentos (II parte)
La calle preciados que tantos regresos silenciosos míos ha visto a altas horas de la noche está depronto repleto de ciudadanitas tarjeta de crédito en ristre deseando orgasmar de la forma navideñamente adecuada, comprando. Siempre que veo semejantes multitudes me viene la graciosa idea de que cada personita de esa multitud vino de un polvete, lo cual es una tonelada de sexo la que creo a esta masa ingente de gente turgente.
Los boliches de colores son, qué se yo, un símbolo de los sueños individuales de cada uno, distinto entramado, distinto color, distinta textura (menuda mieeeeeerda new age). ¿Y alguien me puede explicar por qué algunos padres van con pelucas de colores, con un careto de amargura del siete mientras se acuerdan de aquella canción de "El Muro"? "Waiting foooooor the worms".

Un bar de Tirso de Molina, una botella de vino para uno, triste imagen, no logré saber por qué estaba tan decaído, quizá el pobre quiso escribir su nombre en la ventana y no tuvo suficiente espacio, quizá se llamaba Nicolás, o Nico Toscani como Steven Seagal en "Por encima de la ley" una película emocional de finales de los ochenta. No es buena cosa arreglar las tristezas con alcohol, se tiende a sobractuar y al final está uno haciendo el soberano ridículo entrándole a una tía que no sólo haría vomitar a una cabra de fea, sino que encima es de mentira y la usan para sujetar la tabla de precios en el bar. ¿Alcohol?, no. ¿Mierda rara?, tampoco.

Jardines del Moro, Príncipe pío, sí, hay cosas muy bonitas que nos rodean continuamente y que a veces fallamos en ver y preveer, sumidos como estamos en rutinas físicas y mentales, en tensiones e incertidumbres, pues no nos damos cuenta de lo que uno se pierde hasta que te calmas, te centras, miras al suelo y... ¡tachán!, ves en un mismo plano toda una imagen de una belleza desgarradoooooooora. No hay nada peor que tener la cabeza puesta siempre en otra parte.

Exámenes. Esa experiencia que si con quince años es traumática con casi treinta ya da vergüenza ajena. Mi facultad tiene un entramado de estructuras geométricas de lo más interesante, vamos, que te dan ganas de plantarte ahí y usar el eco para marcarse a voz en grito un:
How you turned my world, you precious thing
You starve and near exhaust me
Everything I've done, I've done for you
I move the stars for no one
You've run so long
You've run so far
Your eyes can be so cruel
Just as I can be so cruel
Though I do believe in you
Yes I do
Live without the sunlight
Love without your heartbeat
I, I can't live within you
I can't live within you

-¿Estados unidos era una república presidencialista o existencialista?. No hay nadie, me habré equivocado con la fecha del exámen?, a ver que mire...¡ouch!, ndsdl (nunca debí salir de Leganes).

















el chache dijo
Muy buenas fotos. Un saludete
31 Enero 2009 | 12:30 AM