Mudanza: Tropa de mastuerzos
Tras una mudanza monstruosa la cuadrilla de rumanos inmisericordes (capitaneados por un ruso oscuro a la par que estrábico llamado Dimitri) se ha ido por fín y esto empieza a parecer un hogar, he aprovechado para realizar unos cuantos cambios importantes para que esto pueda asemejarse lo más posible a un nuevo capítulo en un nuevo escenario.
Las mudanzas te hacen recordar que eres un animalito que necesita estabilidad a su alrededor. También te hace saber que cuando ves tu hogar siendo desmenuzado y desplazado por una horda melonera de europa del este puedes sentir estres y desconsuelo. Te sientes frágil cuando ves a un gigante carnoso y gutural entrar en tu cuarto y atrapar en su manaza coronada por salchichas, 7 tomos de "Sandman" (que sueles tratar con fanático cuidado) de una tacada y meterlo en una fría caja de cartón, le pides que tenga cuidado y te responde con algo que suena como "Hinchi-chei" en tono de reproche. Calculo que debe de significar "Amigo, esto no es relojería", aunque también me decanto por un "Calla o te violo y te mato, y no por ese orden".
Dimitri, un ser oscuro, bajito y taimado que dirige a la cuadrilla, con sus ojos mirando cada uno a un lado opuesto y con una sonrisa que os juro por dios que no era una sonrisa, murmuraba dos o tres palabras guturales que hacía que los mastuerzos se repartieran por la casa brutal y ordenadamente. Resulta una visión curiosa ver a alguien llevando tus calcetines y calzoncillos en sendos puñados escalera abajo, máxime si es un rumano de cara curtida que resopla y gruñe.
Mis dvds, mis documentos, mis fotos, todo sobado y tratado con europea frialdad, vi a uno de ellos examinado con curiosidad animal mi caja de dvd´s de "Verano Azul", quizá preguntándose si no sería algo para comer.
Dimitri se despidió con un "Ya está, finito, todo terminado" y desapareciendo por la parte de atrás de un camión, seguido por la horda de Polskiér.
Tras diez días sin internet he descubierto algo que empezaba a sospechar: la vida efectivamente NO es posible sin él. Puede que lo sea sin el messenger, puede que lo sea sin el correo, puede que lo sea sin poder navegar, sin el blog o sin poder descargar cosas, pero, ¿sin todo eso A LA VEZ?, ¡niet!. El otro día tuve una reunión de rodaje a la que llegué sin haberle echado un mínimo vistazo al guión porque me lo habían mandado al mail, y he perdido dos ofertas de trabajo por la misma razón (carroña ambas, por cierto).
La cantidad de pasta en móvil que se puede uno dejar sin otros medios alternativos de comunicación disponible da miedecito, lo cuál me hace recordar cómo era mantener el contacto con la gente antes, esperándo pillarles en casa con el teléfono fijo cuando no lo había de otro tipo, es más, recuerdo que con los amigos no hablabas todos los días, puede que sólo hablaras un par de veces a la semana. Hoy ya puedes hasta contabilizar cuantas veces va la gente al baño, jesucrito.
Dejarte sin internet es casi pasar directamente a zona de subdesarrollo profundo, eso es innegable en el mundo tal como está hoy, a no ser que te vayas a Madagascar a desarrollar un tipo de vida de otro planeta, máxime si vives en una zona apartadilla.
Además, la cosa es que para los que vivimos relativamente solos es una forma accesible de eliminar los silencios de las casas, que se pueden hacer pesadetes cuando no se desean.
Conversación con mi padre:
-He conseguido internet.
-Pero ¿cómo?, si no han venido los de la telefónica aún.
-Por Wifi
-¿Cómo? ¿wilfis?, ¿qué es eso?.
-Eh...internet volador (digo meneando la mano en el aire).
-Ah, ya, ya. (dice mientras se marcha, aparentemente confuso)
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Lidia Cervantes dijo
Aayyy ¡Mudanzas!... Como te entiendo...
Aun recuerdo, como si fuese ayer y ya hace 11 años, cuando el operario de turno lanzó desde la plataforma del camión hasta el suelo de la acera, una caja del tamaño de un elefante, con la palabra FRAGIL ocupando cada una de las seis caras... Era... Si, si... ERA... La vajilla... La misma por la que me pateé varias ciudades, durante meses, hasta dar con la que me gustaba, unos meses antes de casarme... Y que sólo había usado once veces, una por cada navidad...
Los de la mudanza eran también rumanos... No entendían lo que significaba FRAGIL... Despues de ese día, creo, que les quedo claro... No estoy segura :-)
Bueno, pues ya pasó todo y vuelves a estar conectado. Te esperamos :-)
Un beso guapo. Feliz y merecido fin de semana.
14 Noviembre 2008 | 02:59 PM