Kazuma84

-Mosqueo con mi padre, estábamos tomando una de chopitos en la calle, yo tenía el día flojo, el día de suelo y aire pringosos, de los que cuesta andar y respirar, que cada esquina te recuerda una decisión que no has respetado, la luz del sol cada día que has perdido y cada caca de perro la suerte que te ha esquivado. El caso es que me mosquee por razones que no vienen al caso con mi padre, y me fui airado del bar.
Subiendo Cea Bermúdez, cinco minutos escasos depués de salir del bar, y con un cabreo de impresión, me encuentro a un ser particular, inesperadísimo, ¡un japonés con mochila!.
Rondaba los treinta años, era bajito y feo, tenía pinta de necesitar sopita de pollo, era la viva imagen de la pena y la amargura, iba bien vestido, pantalones vaqueros, cinturon con hebilla chuli, chaqueta cara con guitarras eléctricas dibujadas, pelo largo, pendiente y gorra roja. Su gesto denotaba que estaba pasándolo mal por algo, iba pasándo de uno a otro grupo de personas que caminaban por la calle, preguntaba algo y seguía buscando. Entonces se acercó a mí:
-Do you speak English?
-Sure
-Oh my God...at last, listen....(pasamos al español) mira, soy japonés, me voy a quedar en Madrid dos semanas, el caso es que yo iba a dormir en casa de una amiga de mi hermana, pero ella está en Francia, y estoy aquí, sin móvil, sin tarjeta de crédito y sin nada para comer. He ido a la embajada japonesa, está cerrado hasta el lunes (era sábado) y no tengo nada para comer. ¿Me podrías ayudar de alguna forma?, ¿Tienes algún sitio donde pueda dormir, o dinero para un hotel y comida?.
Claro, imaginad el momento, ya estoy pillao, me ha dicho lo que le pasa, me lo he creído, la historia se sostiene, y si paso de él es a sabiendas de que me he quitado el peso de encima, de que había preferido calentito, mantita, dulce centro comercial de olvido, capítulo siguiente porque este me incomoda, vamos.
Veía muy mal karma en el asunto, esa persona me había pedido ayuda porque la necesitaba. Yo siempre estoy cagándome en el mundo por ser tan inmisericorde, por que la gente siempre está al margen, y ahora las cámaras me estaban apuntando ¿soy mundo? ¿o soy persona con decisión y criterio que mantiene lo que piensa al ver la tele con la media sonrisa del que cree que es mejor que eso que dicen que hace la gente?.
-Me llamo Kazuma.
-Joder, que nombre más guay, tienes nombre de personaje de Manga.
-Jajaja, gracias, gracias, (más reverencias) ¿cómo te llamas tú?.
-Gonzalo
-Gon...zalo, un honor conocerte (una reverencia lenta, profunda y sentida)
-¿Y cómo es que has venido a España?
-Soy músico, toco la guitarra y he venido a aprender a tocar la guitarra española y el flamenco, mi grupo está en Bélgica y hasta la semana que viene no llegan, después nos iremos a Granada.
-Ostras que chulo, ¿sabes? me encanta la cultura japonesa, desde siempre, siempre me ha atraído mucho, su historia, la política, la sociedad, y encima leo manga desde pequeñito.
-Me hace sentir muy orgulloso, gracias (haciendo rápidas reverencias inclinándose hacia adelante).
-¿Y cómo es esto de que a los japoneses os interese tanto la cultura española y en especial el flamenco, encontráis alguna similitud con vuestra cultura?
-Pues sí, quizá es semejante en que el flamenco es un arte muy antiguo que nos resulta muy misterioso y muy atractivo, muy visceral. Ten en cuenta que Japón no se abrió al mundo hasta hace poco, nuestra cultura se basa en cosas que llevan casi sin cambiar desde hace mucho tiempo.
-Qué interesante, y eso sin saber una palabra de español.
-Ni una sola palabra. Oye Gonzalo, perdona por todo esto, te habrás creído que soy un mendigo...para un japonés no sabes lo duro que es tener que pedir ayuda, en Tokio las cosas son muy diferentes (no entendí a qué se refería).
-Bueno, no te preocupes, vamos a ver como te puedo ayudar, ¿cuánto cuesta el hotel?.
-20 euros noche.
-Ya, ¿y cuantas noches vas a estar?
-Esta noche y la noche de mañana, pasado mañana llega la amiga de mi hermana de Francia.
-Bueno, vale, mira, te voy a dar dinero para dos noches y diez euros más ¿ok? no puedo darte más.
-Muchas gracias, de verdad (haciendo reverencias más lentas y pronunciadas). Pero por favor, quiero que sepas que el martes mismo te llamaré y te lo devolveré todo, en cuanto tenga mi móvil y pueda ir al consulado, ¿deacuerdo?, insisto.
-Vale, deacuerdo, el martes quedamos y me lo das si quieres.
-Gonzalo, no sé como agradecerte esto, dame tu teléfono, toma, yo te doy mi mail, si alguna vez quieres ir a Japón no dudes en llamarme, ya tienes lugar para quedarte.
-No sabes la ilusión que me hace lo que me acabas de decir. (Me da su mail: Kazuma84@Niponmail.com)
Después de sacar 50 euros del cajero, decidí darle diez euros más, para que se echara un par de whoppers a mi salud, podría haberle llevado a mi casa, pero la mínima prudencia me impidió hacerlo. Kazuma se fue al metro y yo me quedé sentado en un banco, pensando que aquello podría ser la semilla de alguna aventura, o algo digno de mención. No había mentido, la cultura japonesa siempre me ha encantado y llevo años queriendo ir a Japón.

Hoy hace 3 semanas de aquello, Kazuma no llamó ni contestó al mail, y aunque sigo pensando que hice bien y que actué acorde con lo que me parecía justo en ese momento, no puedo más que sentirme estafado, de nuevo, como tantas veces pasa, alguien se aprovecha de las buenas intenciones para comerse el pastel entero, pero joder, ¡un japonés no!, yo creía que los japoneses eran la moral, el código, la disciplina, el karma, el sepukku purgador, las hojas de la Sakura tiñendo de rosa los bosques en otoño.
Maldita cultura milenaria seductora, me cago en cada jardín zen, en cada templo y en cada ritual del té, maldito día que me pilló con el corazón débil, me cago en cada kimono, en cada Wakizashi y en cada capítulo de bola de dragón, maldito individuo que sospecha en vez de mirar, maldito gorriforme, turistoide japonilmente aberrante con ínfulas de cultureta interplanetario, mata ballenas, chupa guitarras españolas, palillero, cerebro de soja y gastador de gonza-créditos.
Saber que hice lo que creía justo es lo único que me salva de desnudarme entero dejándome los calcetines puestos, subirme a la barandilla del balcón (pituelo ondeando como una bandera al viento) y ponerme a cantar "Tengo un tractor amarillo" antes de tirarme al vacío para quedar (culo en pompa) empotrado en el capó de un coche, para escarnio de mi familia.
Impresionante la tontería que llevo encima, que no distingo a un japo fraudulento de uno zen, de uno fetén. Me cuelan a un japo de uñas largas y sucias, con salivilla reseca en la comisura y ya me creo que estoy hablando con el puto maestro Mutenroshi, con el maldito Miyamoto Mushashi, con el puto Oda Nobunaga, con el jodido Heihachi Mishima, con el cretino de Jackie Chan, que es como un japo, pero en chino.

-Aquí dice claramente: "Gonzalo se invita a hotel y putas, no te prives".


































Yeyo dijo
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Hiciste bien. Pero Kaito no te aceptará en su reino.
24 Octubre 2008 | 12:19 AM