Beeeeee beeeee beeeeeeee
Andando por un monstruoso centro comercial en día de fiesta, buscando papel de regalo (las ideas de Gonzalito...) con la esperanza de que, con eso del rollo globalizador, las tiendas estuvieran abiertas, ¡pero no!, la fiesta de la mujer de San Isidro efectivamente tiene el poder de la convocatoria, porque no había nadie....en las tiendas.
O sea, o sea, o sea, o sea, yo lanzo una pregunta, ¿qué CUYONS se puede hacer en un centro comercial de estos de fórmula, de los de 1 Burguer King+ 2 Starbucks + 1 H y M + 1 Jack and jones= CC, cuando las tiendas están cerradas? ¡PUES ESTABA PETADO! ¡¡ lo juro!! petado de gente, de gente dando vueltas con cara de perdidos en dirección a ninguna parte, mirando escaparates de tiendas cerradas con expresión perdida ante escaparates apagados.
Era como en "El Amanecer de los Muertos", pero cuando Iba a usar la palabra "zombi" me di cuenta de que ¡ahí estaba yo también! mirando con lujuria una imitación de zapatillas "Converse" a buen precio en el cerrado H y M, tan cerca y tan lejos...
Y es que somos adictos a comprar, a gastar más bien, en aquel momento miraba con ansia al carrito de frutos secos de Bel ros, negándome el acceso a esa carroñita dulce que me apetecía en ese momento. No podía comprar, y lo que es peor, ¡no podía gastar! ¡No me dejaban gastaaaar!
Me pregunté qué hubiera pasado si hubieran abierto en ese momento el "Natur House", me imaginé miríadas de gente babeando, arrastrándose a cuatro patas, matando por unas cápsulitas de cuerno de ciervo en polvo para aliviar el prurito anal. Me imaginé luchando con una señora por el último saquito de levadura de cerveza para cabellos y uñas, matando por cualquier cosa que viniera con su precio etiquetado, por oír el ¡pi pi! del laser al leer el código de barras del producto.
Lo único que había abierto (que no fuera restauración) era La Casa del Libro, por supuesto la locura colectiva no llegaba al grado de aumentar las ventas de libros significativamente. Dentro de la tienda el ambiente era agradablemente silencioso y diáfano.
Para mi escarnio no tenían papel de regalo (la chica me miró raro cuando pregunté) y cuando me disponía a irme con mi pack de mierda+palito, decidí pasar del papel de regalo y compensarle a la persona del cumpleaños comprando "El Gato de Guardia", un libro del mismo autor de "Psicólogos, psiquiatras y otros enfermos", un libro IMPRESIONANTE que recomiendo encarecidamente. Sí, era un regalo "Boomerang", ¡y qué!...
Con la misión cumplida, me senté a comer algo en un mugriento Burguer King, antes de sentarnos (sobre lo que parecían restos de pollo masticado) me fijé que al lado de nuestra mesa estaba teniendo lugar una conversación entre dos jóvenes, paradigmas ambos de las más estereotipadas diferencias psico-biológicas entre chicos y chicas.
Ella, excitada y aparentemente contenta, no dejaba de hablar con voz de pito, mezclando nombres de amigas y sus novios a una velocidad endiablada, metiendo aquí y allá apreciaciones personales explosivas, todo ello en una lluvia de "ejques, troncos y mazos".
Mientras, él, silencioso y enjuto, collar y anillos de oro incluidos, con ropa de rapero iniciado y marcas de acné, pugnaba consigo mismo por dar respuestas verbales mientras intentaba escapar de allí con la mirada, que iba de la cocina a la calle, sin apenas pasar por su interlocutora.
Contestaba a la chica con monosílabos, obviamente abrumado por la cantidad de información por segundo que su cerebro tenía que registrar. La situación era una reproducción viviente del octavo nivel del "Tetris", donde ya no hay más estrategia que ir amontonando fichas y esperar que dios les dé sentido:
-Porque claro, es que es una movida, Miguel es un tío maduro, con su bar y con su moto, o sea, que el tío tiene cabeza, que tiene también sus movidas mentales, claro, pero tiene un bar, pero claro, luego no dejaba salir a Silvia con falda a la calle, y se ponía muy mal cuando quedaba con amigos....
-Ya
-Y Claro, ella volvía y lo dejaba, volvía y lo dejaba, le quería, pero luego le lloraba a la hermana y tenía comida la cabeza con que "oh, es que es muy celoso y mira lo que me hizo el otro día" pero luego volvía con él y lo mantenía en secreto ¿sabes?.
- ¿Porqué?
-Porque en el fondo le quiere, y él se porta bien con ella cuando no tienen movidas, y le compra cosas, le lleva al Xanadú y a todas partes, porque el chico tenía sus detalles, pero claro, luego salen y tienen movidas porque "tú has mirado a este" y "¿este quién es?" y "a ese le conozco y es un chulo..." y "Ese quiere contigo", y ella acaba hasta la polla y lo dejan otra vez. Y a la hermana le dice que lo han dejado, porque si no la hermana se mosquea con ella, por gilipollas.
-No lo entiendo…
-Y es que luego me acuerdo que tú y yo no tenemos esas movidas, porque cuando lo dejamos lo dejamos y ya está, sin broncas ni "esto" ni "lo otro", tan amigos, y todo de puta madre, mensajes y lo que sea, y aquí estamos sentados y todo bien, hablando tranquilamente, aunque lo hemos dejado, y no tienes movidas raras.
-No te creas, yo también tengo mis movidas.
-Sí, tú eres raro en tus cosas y eso, pero después todo bien, pero tronco, tú no me miras los contactos del Messenger a ver a quien tengo agregado, a ver si hablo con tíos. Me cuenta la Silvia que el Miguel le dice "Oye, ¿puedo usar tu ordena?" y ella sin problemas, claro, pero después, más tarde, cuando están por ahí, ella le ve mazo de callado, y luego Miguel le pregunta "¿Quién es el tal Dudu?" y ella flipando, porque el Dudu es un compañero de hace más años que la tana, del instituto, que me ha contado ella que le tiene agregado por pena, básicamente, que le conozco yo y el pobre es como una ratilla, ahí, que no habla con nadie. Y el Miguel ya “rayao”. Y eso es una movida.
-Eso no, yo tengo mis cosas, pero eso no..., es que, eso...no.
-Y entonces pues es que no es lo mismo que nosotros, porque nosotros nos llevamos de puta madre, y ahora aquí estamos, tan tranquilos, y no hay malos rollos, y me llamas y te llamo y me cuentas, y todo guay.
-Guay…
Moraleja, yo creo que ella venía con planes y que él prefería estar viendo al "Fennando Alonzo" en casa.
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The Devil Rules the World dijo
Realismo social. Qué crudo. Me encanta lo de "tú y yo tenemos nuestras movidas pero aquí estamos, lo hemos dejado, pero quedamos y tan tranquilos...". Incluso desde aquí se puede apreciar la gotita de sudor cayendo por la sien del chaval con pinta de raperillo.
11 Septiembre 2008 | 03:03 AM