Algo chungo le pasa al búho (parte 2)
-Tras el capítulo de la caca en mi anterior regreso a casa en el autobús nocturno yo creía que tenía el listón de la ignominia demasiado alto para ser superado...como me equivocaba.
Apenas dos semanas después, de nuevo en el infame búho, volviendo cansados a casa tras una noche de jolgorio, nos encontramos sentados tranquílamente Raúl, Juanjo y yo, a nuestro lado, sentadas en una sección de cuatro asientos, unas chicas de no más de 20 años gritando y riendo como si no fueran las 5 de la mañana y el cuerpo no pidiera cama por cada poro.
A la altura de la cuesta de San Vicente el autobús se llena de paisanos hasta el punto de ver comprometido nuestro espacio vital, las hordas meloneras se apretujan unos a otros apurando el poco espacio libre, lo cual hacía que la gente que estaba depié conociera al detalle la fortaleza de las costumbres higiénicas del prójimo.
De entre todos los apretujantes me destaca una chica con un plumas rosa y gafas, no debía contar más de veinte años, su expresión denotaba que, aunque su cuerpo estaba allí, su mente flotaba por una de las lunas volcánicas de júpiter, efecto, a mi parecer, del alcohol y/o derivados.
La presión creciente hacía que esta chica del abrigo rosa tras rebotar como una peonza entre la gente acabara triturándose contra el respaldo del asiento de una de las chicas de la sección de cuatro asientos, justo a nuestro lado.
La mano de la chica flotante y rosa, para compensar el vaivén del autobús, se agarró de mala manera en el hombro de una de las jovenzuelas, la cual, molesta, se gira hacia ella con gesto amenazante para comprobar la expresión completamente ida de aquel ser, lo cual le hizo entender lo inútil de enfatizar su molestia porque, sencillamente, no había nadie gobernando aquel barco de color rosa.
Pasados unos minutos, y sin que medie nada de por medio, la chica de rosa vomita un chorro infernal de color rosa clarito (como su abrigo) en la espalda y nuca de la chica sentada....varias cosas pasaron:
1) La chica sentada chilla al darse cuenta de que está bañada en vómito rosa.
2) Un olor nauseabundo, dulzón y ácido a la vez inunda el petado-hasta-la-bandera autobús.
3) La chica de rosa no parece haberse enterado de que haya pasado nada y prosigue su viaje galáctico.
4)Raúl, Juanjo y yo nos miramos con cara de decir "que puto ascazoooo!!!"
5)La gente empieza a moverse y a hacer hueco nerviósamente como ñúes que avistan un cocodrilo.
El resto del viaje lo recuerdo en flashes, la chica limpiándose el vómito con clinex, muchos clinex, la vomitadora de color rosa (no se sabe haciendo uso de qué sexto sentido) se bajo en su parada sin dar señal de haber registrado nada de lo que había ocurrido, nosotros nos cambiamos inmediatamente de asiento ante el temor de que el olor nos hiciera compartir tambien nuestros jugos gástricos, Raúl no paró de decir "¡qué puto asco!" y la cara de los viajantes pasó del blanco al verde.
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latumbasinnombre dijo
De nuevo... ¡¡¡¡AAAAAARRRRGGGG!!!!
(aquí, sí)
17 Abril 2008 | 09:00 PM