La Coctelera

Gonzalo Navas

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Categoría: Poesía

30 Agosto 2010

Sólo un trono

 

 

Cuando ya no queda más espejo que el propio,

cuando el mundo se vuelve tan real que es raro,

Cuando las voces del mundo se convierten en un zumbido,

que se oye lejos y en un idioma extraño.

 

No hay inspiración como la que sigue a la última,

no hay momento más definitivo que el presente,

tanta emoción es sólo la forma de hacerte dormir,

que sueñes y luego despiertes. 

 

Cuando no hay donde esconderse,

y las manos que guían los hilos de la tristeza

son zapatos estrechos para el que quiere caminar,

tan útiles como una buena descripción

acerca de cómo te ahoga el mar,

la ignorancia es una escoba para un mundo sin alfombras,

y toca renunciar a cargar con el fardo de tu sombra,

la descoses, tomas distancia y la miras de lejos,

sin sorna,

casi con respeto silencioso,

casi echándola de menos.

 

 

Tu alma es un puzzle sin instrucciones,

una razón buscando fundamento,

la calma, el valor y el pensamiento, tu armamento,

la vida, un camino que imaginar,

un tatuaje que inventar

algo que debes aprender a dibujar.

 

Crear, defender tu propia tesis ante ti mismo,

ante un silencio hambriento de oir tu voz.

 

No había rey, era una sombra de otro detrás de una cortina, 

el trono está vacío, siempre lo estuvo 

y tu interior ruge por alguien a quien seguir, y que nunca tuvo.

 

La corona está en tus manos,

y en ese trono sólo cabe uno.

 

 

 

 

 

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23 Julio 2010

A veces llueven ranas

 

 

Todo suena, todo es calma,

todo es ciencia, cuando cuadra,

cuando todo lo que enseñan

se traduce en realidad

y todo lo imposible,  parece rimar.

cuando un arriba es un arriba

y dos más dos son cuatro unos

y es fácil sentarse a respirar,

imaginando que las cosas

forman parte de un gran plan.

 

 

Pero a veces llueven ranas,

y es que a veces es lo que hay,

a veces una pipa no es una pipa, 

sino una imagen a interpretar.

A veces nos toca caminar

por laberintos sin salida

cuya única salida es volar,

pero volar es imposible,

cuando la lógica no parece funcionar,

Como un puzzle de cubos de rubbik

sin colores que juntar,

con piezas que no se mueven

o que se mueven en diagonal.

 

 

Y ocurre todos los días,

no se puede predecir ni evitar,

a veces llueven ranas,

y al caer parecen decir simplemente

"es lo que tiene", que "esto es lo que hay".

Hay aviones que despegan

y no llegan a aterrizar

cosas que empiezan

y no llegan a terminar,

cosas que terminan

sin haber llegado a empezar.

Dioses que exigen

y no saben escuchar,

sueños que existen y no existen,

pero ahí están, 

horas que pasan volando,

minutos que no parecen acabar,

pasos sin sentido que te llevan a un lugar,

tesoros que te encuentras caminando sin pensar,

o caminos perfectos, prometedores, ineludibles,

que acaban en el mar. 

 

 

Números, ranas, lógica y caos

en un baile aleatorio que no se puede controlar.

Las ranas lo saben, pero se lo saben callar

solo caen mientras respiran

y respiran sin pensar,

musitan en silencio "esto es lo que hay"

y mientras caen entienden

que el secreto es aceptar,

aceptar la derrota que no es derrota

sólo agua que corre, al verla pasar.

 

Si la dejas que corra,

si la dejas marchar. 

 

 

 

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13 Julio 2010

Mi secreto

A través de los barrotes de un frenético presente.

 

Pausado, exhausto pero enfocado, 

vuelto atrás por un momento,

buscando la fuente de la que beben

las raices del ahora,

de fondo un sonido eterno de trompetas crepusculares

que anunciaron el principio de ésta mi finita eternidad,

no hace demasiado.

 

Melodía de eco dejado en cada minuto que camino y regreso,

conectando cada huella dibujada, mi legado más real,

el que me contiene absolutamente,

el que lo comprende todo menos el segundo decisivo,

el siguiente.

 

Música que anunció cada comienzo, 

idioma de cada una de las distintas palabras

que emanaron de mis distintas bocas,

resonando con mis distintas voces.

 

Mi único factor común, el más intangible, 

tan obvio como esquivo,

tan duro como un sueño,

tan volátil como una certeza,

tan fácil como imposible de olvidar.

 

Mi lienzo blanco que calla orgulloso a gritos 

mi verdad y secreto,

bajo mis colores,

bajo cada trazo que contienen mis estilos aprendidos.

 

Me pides "solo" silencio, paz, 

y oídos abiertos de par en par dispuestos a recordar,

sólo entonces pueden oir la música bajo el ruido,

recordar mi secreto entre tanto caos,

reconstruir mi hogar bajo los escombros,

abrazar la simple e imposible obviedad

de que el amanecer siempre sucede a la noche,

y alzar el puño victorioso.

 

Cada pedazo regresa para recordar su forma,

para reconstruir un ahora completo, soportable 

 

Y mi secreto regresa a donde mi principio,

mi presente y mi siempre

jamás se soltaron la mano,

donde cada fractal colabora formando un círculo,

donde todas mis piedras componen mi dibujo,

sólo visible a muchos metros sobre la tierra,

cuando fluyes, cuando flotas,

exactamente a donde he regresado. 

 

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20 Junio 2010

Asesinato perfecto

 

Asesinato perfecto, no quedó rastro alguno,

un trabajo experto de borrado impecable,

como solo el pasado es capaz de llevar a cabo:

 

Ni rastro de aquellas piernas duras como un árbol. 

ni del tacto al pasar mi mano sobre el bello de sus brazos,

nada de aquellos párpados a medio caer, como lacios,

de sus prominentes dientes ni de sus finos labios,

ni de cómo juntos dibujaban esa sonrisa,

capaz de hacer latir al mármol.

 

Nada de aquel cuello, nada queda de su mano,

sí, pasado, vales cada penique que he pagado.

 

No has dejado evidencia,

materia o huella, sonido o tacto,

se puede decir de tí muchas cosas,

pero no que no conoces tu trabajo.

 

Y fue anoche que recordé

como siempre olvido, lo que enseñas,

bajé la guardia, pero ahora me doy cuenta del sueño

y pude roconocer sin dudas 

cuales son tus fundamentos,

Y es que no obras milagro alguno,

y que tus actos no son reales sentencias,

porque en verdad no haces desaparecer nada,

tan solo eliminas las evidencias.

 

Mi torpeza me la ha jugado,

desde el mas leve roce,

al más inocente beso,

los dejaste sólos conmigo

y los hiciste invisibles al resto. 

 

Riegas la vida con minúsculos recuerdos,

pequeños, explosivos, esquivos pero atentos,

siempre pendientes, siempre latiendo,

como minas esperando a que llegue su momento.

 

En un cigarro, en una canción,

en un caer del sol, en una mañana, en algunas tardes,

en un hecho mundano, en todos los lugares:

una cafetería, un lugar abarrotado,

un callejón a media tarde o un paraje desolado,

en unos ojos, en un olor, en un sonido, en unas manos,

lo que antes era una sóla cosa,

ahora son muchas, pero las has ocultado. 

Lo tuyo es un pacto con el diablo, 

creí comprar a un asesino perfecto,

pero he sido engañado por un mago.

 

No te preocupes, pasado,

porque prometo volver a olvidar tu engaño,

pero no antes de tatuarme

que el pasado atenúa lo vivido cuando es recordado,

y que en la letra pequeña de tu contrato no puede leerse,

que nunca nada importante es dejado,

sustituído u olvidado.

 

Esta noche, aquí sentado, fumando en este paraje desolado, 

en esos puntos brillantes que veo en el cielo

reconozco sin duda esa sonrisa y aquellas manos,

 

Pasado, esta noche, aquí sentado,

miro esos puntos brillantes en el cielo

y reconozco ese estilo, reconozco ese trazo.

 

Y mientras admiro tu obra más brillante,

mis labios callan para adentro,

que no sólo eres un asesino despreciable,

también eres un mago malintencionado

y un retorcido dibujante.

 

 

 

 

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23 Marzo 2010

Frente a frente

 

He sido el caballo vencedor y he sido el que ni había salido,

el que en la batalla ha alzado el puño, victorioso,

y el que hondeando sus gayumbos en un palo se ha rendido.

 

Me he visto como el ángel que juró con razón

y el que calló cual villano haber mentido.

El que sin piedad como verdugo ha matado,

y el que de rodillas la cabeza ha perdido.

 

He sido el de "ahora sí" y me han jodido,

y el que dijo "nunca más" y ha repetido,

el que señaló con un "¿Cómo has podido...?"

y el que más tarde, agusto se lo ha permitido.

 

He sacado pecho y me he defendido,

he sacado pecho y me lo han partido.

 

En el mismo cuerpo compartido,

el frío y el sentido, el del pie fuera, el comprometido,

el que dijo "no puedo" y el que podría haber podido.

He dado consejos, los he pedido

y de buena y mala gana los he recibido.

He compadecido, y me han condescendido.

 

El del vaso medio lleno y el que bebió hasta verlo vacío,

uno que ha tropezado N veces en el mismo sitio  

el mismo que en otras demostró haber aprendido.

 

He estado en la piel del que lloró viendo como te ibas,

y el que dándote la espalda se había ido,

el que ha llorado de angustia y el que a otros ha jodido,

El que consiguió con esfuerzo  ganar el gran premio,

y el que no pudo impedir perder lo más querido.

 

He sido el de la razón, el equivocado, el que pidió perdón 

y el que no lo ha dado, el confuso, el rectilíneo, el bueno y

 el odioso, el guapo, el aborrecido, el recatado y el pervertido,

 el compasivo, el sabio, el lechuguino, el impaciente,

 el moderado y el vengativo,

.

 

Por eso cuando me cuentas los horrores que has cometido

no me sale juzgarte, porque al igual que yo, también tú he sido,

 

 

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22 Marzo 2010

Calcetines y sonrisa

 

Sin malabares, sin saltos mortales,

sin más fulgores que los que entran por mis pupilas.

 

Exactamente así, justo en este momento,

no necesito otro, no necesito perspectivas,

proyecciones ni ladeos de cabeza.

Ese gesto imposible, justo esos ojos

y ese mechón que te cae de la frente.

Esa voz, esa palabra y el silencio de después.

Esas manos, esos pies y el peso que de ellos

se descarga sobre el suelo. Exactos.

 

Y tu nombre, claro.

Dicen que es común,

pero juro que jamás me había sonado así antes.

Y cuando lo oígo suena nuevo, y fácil,

como la solución al enigma una vez resuelto,

y entonces entiendo que no podría haber sido otro.

 

Es para observarlo, lo tuyo.

Me paro un segundo y pienso (no sin razón)

que lo que veo es inédito en el mundo,

propio y ajeno.

 

En silencio, sin pestañear apenas

me paro y observo este milagro con calcetines y sonrisa.

 

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21 Marzo 2010

El último cigarrillo

 

(Aplicable a cualquier fea costumbre, ya sea fumar, hurgarse la nariz, el cachondeo descerebrado, la tristeza, el amor, el senderismo o leer libros de Rosamunde Pilcher)

 

 

Ya está, es así, como si nada, tan sólo un instante

para entenderlo todo.

 

El desengaño no necesita muletas,

la voz del amigo silencioso no era más que mi eco, mitificado,

rebotando en las paredes de mi propio castillo.

 

Esta autoindulgencia no era un prado verde

desde el que ver la tarde caer,

si no el cómodo calor de una fábrica de nitratos

construída en mitad de un bosque.

 

No hay enemigo peor que el que habla con voz cálida.

No hay sirena así de bella, que no esté rodeada por rocas.

No hay victoria más dulce que dejarse derrotar sabiendo que

tendrás otra oportunidad.

 

La ceremonia no era otra que la de una prolongada derrota de mí, conmigo.

Pero quien doma sus deseos se doma a si mismo

y con ello, doma su destino.

 

Así que me alzo triunfante cuando aplasto este último pitillo,

me doy una vuelta sobre mí mismo y me admiro

de haber llegado crecido al final del camino.

 

Inspiro aire puro que llega al fín límpido y amigo.

Victoria en mano me relajo, busco el mechero

y para celebrarlo, 

me enciendo un último cigarrillo.

 

 

Daniel Higiénico – El Último Cigarrillo

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15 Octubre 2009

Ya me gustaría

Ya me gustaría ser adicto a las pequeñas ideas,

dejarle a la vida que sea lo que sea,

filtrarme con la mediocridad de las aceras,

desaparecer bajo un mar de antenas

y mover los pies cumpliendo mi tarea.

No desear volar a lomos de un dragón cada hora del día,

o besar a una princesa, morderle el vientre para que ría,

no querer buscar en cada desierto un río

para calmar la sed sacando magia hasta del vacío,

no soñar con labios rojos y su orden caótico y sencillo,

ni necesitar la complicidad de las puestas de sol,

del verde botella, del viento frío,

del café con leche, de un poco de escritura,

del tacto de un cigarro mientras lo lío.

Ya me gustaría encerrar el pasado, que no me de caza,

que no corra por mis pasillos como cuchillos en danza,

que el presente no fuera siempre tan importante,

que el futuro no le robe siempre lo que le es legítimo,

siempre tan desconcertante.

Ya me gustaría no improvisar siempre de antemano,

y planificar una estrategia, un movimiento,

observar para que no se me pase el dato,

convertir mi vida en un cálculo, en una batalla, por un rato

hacer estadística, historia, hallar un código, minimizar los daños.

Ser calmado, sereno, paciente, justo,

vivir por valores más elevados que el gusto.

Ya me gustaría abrir los ojos a cada día, nuevo y fresco,

no dar por sentado ni el tiempo vivido ni el resto,

tomar un momento sólo con la piel, no soñar con retenerlo.

Vivir cada minuto como el último,

soltar lastre, alzar el vuelo,

volar el mundo, simplemente verlo.

 

 

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