En la súltimas semanas vengo comiéndome una ración interesante de conciertos gracias a la revista online Plástica, donde da la casualidad de que trabajan unos amigos. La revista está dando bastante promoción a grupos y artistas nuevos y se puede descargar gratuítamente en PDF a través del enlace.
BOAT BEAM es uno de esos miles de grupos de los que nadie ha oido hablar pero que seguro pronto serán conocidos. Estas tres chicas destacan por tener una formación musical muy sólida, (imagino que de conservatorio) y demostraron de sobra ser capaces de llenar de buen sonido (y tan buen sonido) un local pequeño y poco preparado para un concierto como en el que dieron el suyo (un localito en Plaza de España), a golpe de técnica y talento. Realmente se te ponían los pelos de punta con las subidas del violín y el chelo mezclados con la voz.
La cantante parecía americana o inglesa, vamos, su inglés era perfecto. Destacaba por tener una voz realmente entrenada y una presencia innegable (estaba freshca como el agua de río, vamos).
Grandes temas: "The Rain Pauly", "Falling Over" y "Session Cats"
A ver, yo lo describo y ya está, llegamos a la sala "Ocho y Medio" en Callao, allí se iba a celebrar la fiesta de inauguración de la revista, iba a tocar un grupo llamado "Meneo (8 bit)" , bien, vale...
Salen los "Meneo" y resultan ser dos individuos en pijama con aparatitos en las manos desde los que controlaban la música. Realmente la cosa se animó bastante, una lluvia de música electrónica brutal que invitaba a perderse entre las lucecicas y el sonido, el problema vino cuando a falta de cinco canciones para el final... ¡ambos integrantes del grupo se despelotaron sin motivo aparente!. Se tiraron cinco canciones seguidas...dándolo todo.
Y digo yo, ok, te despelotas, eres mazo de rompedor, pero cojones, unas tijeritas, un acicale, ¿no? que te está viendo la gente, que parece eso un pajarito asomando el pico desde un nido...
Recuerdo un momento en concreto en el que el individuo de la foto de espaldas al público se agachó a recoger el micrófono...desnudo... hay cosas que el ser humano no debería ver jamás... las primeras filas miraban sin saber qué hacer, y más que bailar yo creo que estaban tratando de evitar que les salpicase algo.
Ya este fin de semana en la sala Siroco tuvimos la segunda fiesta de la revista, donde pudimos disfrutar de un par de conciertos más, este fue el primero. Les Tres Bien Esemble es un grupo Barcelonés que canta en francés y que sonaban bastante fresquitos ( la cantante era la viva imagen de Leonard Nimoy, Spock para los amigos). El grupo estuvo bien, bastante pop, y con el rollo del francés todo queda como más exótico.
El grupo era bastante animadito, lo digo porque en esta foto parece que la cantante esté colgando del cuello desde la rama de un abedul con las manos atadas a la espalda.
De todas formas el francés a mí en la música no me acaba de terminar...
Y entonces llegaron los Megaafonía. Al loro, contenido de la letra de una de sus canciones: "No soy Carrefour, no soy lo que quieres tú, no estoy de oferta, no soy 2x1. No soy Opencor, cierro pronto y tengo alcohol". Tras tres canciones de estupor absoluto me uní al resto de la gente en baile deshilachado. El cantante era una suerte de moderno repeinado con pajarita y chaleco naranja que sudaba lo que no está escrito bajo los focos, pero era un showman y tenía carisma. Fueron un éxito y la verdad es que dejaron exhausta a la gente de bailar.
Antes de nada decir que no es un post escatológico, bueno sí, pero no de eso que estais pensando, es sólo escatología mental.
En la calle del pez, bar Palentino, un bar de barrio de toda la vida, de los de boquerones, cascaras de gamba y servilletas en el suelo, pero que CURIOSAMENTE, tiene página en myspace, y es que el zapatillicuadrismo lo ha adoptado como sitio de referencia, ahora resulta que la mugre es chick y lo chick es la mugre, entrad y verlo porque no tiene desperdicio del señor Dios:
Todo sea dicho, las cañas están bastante baratas y se puede fumar.
Pero yo vengo aquí a contar mi experiencia en el Palentino el otro día. Estando enfrascados en mitad de charla, mi amigo Juanjo regresa del servicio, se acerca diréctamente a mí y me dice "Gonzalo, baja al servicio, no te digo nada, y llévate la cámara", un poco asustado por lo que me pudiera encontrar bajé realmente intrigado por la sonrisa de medio lado de Juanjo.
El baño era un agujero mugriento al que jamás había llegado la luz del sol, el olor dulzón era una mezcla entre pis y detergente, la luz verdosa del techo no ayudaba a darle a aquello un aspecto mejor, parecía el baño de Saw, pero seguí adelante, entre en el servicio de HOMBRES, miré enderredor, todo parecía normal, bastante sucio todo, bastante descuidado como sólo los tíos somos capaces de dejar las cosas (bueno, alguna vez he entrado en el de tías y he visto cosas que me han dejado BLANCO). No veo nada raro, todo en orden: una taza con restos de personitas, un suelo asqueroso, una escobilla inmunda, un lavabo radioactivo, un cajetín para el papel higiénico...
Depronto, justo cuando me estoy dando la vuelta para marcharme...noto algo, un resplandor, un picor en la nuca, la sensación de una mirada clavada en mí, una mirada que hacía mucho que no sentía, una mirada que venía de dentro del cubículo. Volví mi cabeza de nuevo y esperé vigilante, esperé un movimiento, algo, entonces lo vi...encima, pegado al cajetín del papel higiénico, un leve movimiento, como unos ojos temerosos, me acerqué...y nuestras miradas se encontraron, se encontraron tras muchos años.
Un poco más cerca...
¡¡¡¡¡¡ FUCKING DYLAN!!!!! ahí está, dándolo todo, amenizando los procesos intestinales del personal con esa mirada mística, esa pose que con el paso de los años dudo que pudiera deshacer aunque quisiera (molaría verle pillar el autobús así), con la mirada de un quinceañero que sólo un treintañero puede esculpir, una mirada que a estas alturas y desde donde está situado el pobre, ha tenido que ver cosas inenarrables en las noches locas del Palentino, mientras respira mogollón de "Sensación de Vivir".
Sobreviviendo al paso del tiempo, retrotrayéndonos a la época de Donna (la que tenía cara de besugo), de Brandon y del teletrébol, impertérrito, como una gárgola, etérnamente observando, recordándo y murmurando "volveré".
Una de las cosas que mas forjan caracter son esta ristra de trabajos ,absurdos o no, en los que uno se ve metido a lo largo de su vida. Cambiando el rol y siendo expuestos a distintas situaciones vas sacando distintas cosas de tí y recibiendo distintas cosas de los demás, cosas insospechadas, a veces, hasta cosas oscuras.
Allá en el año 2005 di con mis huesos en un curso de formación que impartía una empresa que se dedicaba a surtir al AVE de servicios de catering y de personal de abordo, es decir, que me hice azafato de tren.
Todo esto vino porque durante una temporada (de varios años) estuve apuntado a agencias de eventos, las cuales me llamaban intermitentemente para realizar labores que técnicamente podrían describirse como de "Individuo apostillado en un cubículo que sonríe a niñatos engominados, reparte bolígrafos e indica amablemente donde están los servicios y el catering con zumitos y medias lunas GRATIS", el sueño de mi vida, vamos.
El caso es que resultaba medianamente sencillo alienarse de la situación durante las largas horas que permanecías sonriendo, así que durante un largo trecho aguanté ahí. Y como por inercia uno tiende a continuar haciendo lo que le es común, cuando me cansé definitivamente de ese rollo eché curriculum de azafato de tren, para ser (tecnicamente hablando) "Individuo que sonríe por defecto, reparte caramelos GRATIS e indica donde están los servicios y la cafetería mientras su culo va a algo más de 200 por hora sobre railes", al menos eso es lo que todos creíamos, me equivoqué.
"ZZZZZ, ZZZZZZZZ, ZZZZZZZZZZZZZZZ"
Una vez pasado el soporífero curso de formación en el que se empeñaban en hacernos sentir a golpe de frases emotivas y de videos corporativos como si hubiéramos sido genéticamente elegidos para una misión intergaláctica, la realidad acabó por golpearme en la cara.
Oh...Míranos, ahí van, en el metro, por la estación de Atocha, quizá por el centro, con esos uniformes azul marino que redondean el culito, esa pinta de yerno perfecto, esa sonrisa esculpida en alabastro, esa ropa impecable, todas esas ideas inherentes asociadas al azafatismo (tengo trabajo, vivo de mi imagen, soy élite, you can´t touch this), ummmmm.
Todo eso dura hasta que uno se enfrenta a su momento, a su "muerte del Glamour". La mía ocurrió en Semana Santa de 2005, en el Talgo Madrid-Málaga (cubríamos también esta línea). 5 horas de ida y 5 horas de vuelta, tren completo (no revisé el techo del tren, pero me imaginé familias enteras con los flotadores puestos sentados en formación de cuña (por la aerodinámica). Hora de salida las 2 de la tarde, puesto que me tocaba aquel día: CAFETERÍA.
Es cruel que a uno le armen con un curso de formación en el que no te enseñan nada, con una sonrisa de pastel y con un uniforme, cuando lo que uno precisa es un lanzallamas y una pastilla de cianuro, para atajar los envites de las ordas meloneras.
Para cuando proclamamos la cafetería abierta (como diez minutos antes de salir de la estación) ya teníamos no menos de 40 personas haciendo cola para adquirir productos (un 40% más caros de lo que les saldrían en cualquiera de las mil tiendas que tenían de camino a la estación). Un auténtico carnaval de "Sunday people", de camisas abiertas, pelos de pecho con collares de oro, sandalias con calcetines, tetas inmensas de señoras mayores en camiseta, sin sujetador y con pamelas, bebés llorando con potitos resecos en las comisuras, jovencitas con piercings hasta en el codo hablando en alto por el móvil mascando chicle de fresa y con los tangas casi por los hombros..
El horno de los bocadillos ya estaba dándolo todo, las primeras gotas de sudor ya caían por mis sienes y ese pensamiento habitual, martilleante, como un latido en la sien, ya empezaba a retransmitir el mensaje que a veces casi podía oir en morse: "tenemos...que...buscar...otro...curro...mierda...pronto".
La gente se pelea en las colas, ocurre, no tiene una explicación clara, sólo ocurre, se pelean mostrando una crueldad inusitada, las señoras mayores se convierten en ninjas sigilosos que serpentean para ir ganando puestos, los ánimos suben rápido, máxime cuando la gente se caga de hambre y empiezan a ver los primeros bocadillos de lomo con queso y pimientos de los demás pasar ante sus narices.
El caso es que éramos dos para las (ahora) sesenta personas cuya fila salía ampliamente del vagón de cafetería. El caso es que mi compañera y yo nos mirábamos como cuando Vásquez y Gordman se dan cuenta de que se han quedado sin balas ante los aliens y toca apechugar, apretar el botón de la granada y morir.
Teníamos dos puestos posibles, o cobrando y anotando pedidos o en la cocina con el horno y las neveras, ese día me tocó lo segundo. Cuando llevas media hora escuchando cosas del tipo "2 de lomo, un perrito, dos cocacolas normales, una light, unas ruffles de jamón, un zumo de tomate y un té" al final tu mente lo único que oye es un pitido monocorde y agudo, y se te viene la imagen del payaso Bonzo señalándote con el dedo mientras se mea de la risa, de tí, de tu suerte.
El caso es que no tenía el día muy fino yo, estaba con la mente empastada y me costaba retener las cosas, se me acumulaban los pedidos, había tantos bocadillos en el horno que ya tenía que ir depositando los nuevos encima del horno, me sentía como el juego de la maquinita de dos pantallas de las cajas de leche.
El tren ya había salido y el traqueteo del TALGO era terrible, podía hacerle perder la compostura a Sean Connery y ponerle a bailar claqué en un visto y no visto. A veces te sentías como en un programa de bromas japonesas cuando te veías sudoroso con 4 bocadillos y 4 botes de cocacola y de un meneo se te iba un cacho de lomo al fregadero ante la babeante y atenta mirada del cliente que lo esperaba.
Y entonces ocurrió, cuando ya llevaba aproximadamente una hora de Lomo, estaba cabreado, con ganas de apuntar al cielo con el puño desafiante y gritarle "¡¡¡Que coño quieres de mí!!!, el número de clientes no parecía reducirse, los que terminaban su bocadillo volvían a la cola a por su café. Tenía 3 bocadillos de lomo sujetos en sus platos en mi mano izquierda, con la derecha abrí el horno para comprobar con horror que uno se había abierto y que su contenido estaba desparramado por todas partes, yo sudaba a chorros y notaba a Bonzo riéndose más alto que nunca en mi cabeza "Estás jodido Navas jajajajaja", con mi mano libre y agarrando unas pinzas fui colocando los trozos de lomo en el pan bamboleante.
Una vez concluída la parte lomo sólo quedaba el pimiento que se había metido bien dentro del horno, metí la mano con las pinzas y en ese momento el tren pegó el traqueteo legendario, el que pega una vez cada generación, y entonces...
El mundo se congeló, el tiempo se paró (aunque mi mente seguía consciente), salí de mi cuerpo, me situé a un metro escaso de mí y pude verme allí, sudando, rojo de ira, calor y ponzoña, en la otra mano dos de los tres bocadillos detenidos en el aire en su viaje hacia el suelo, y yo, con la mano abrasada bien dentro del horno mientras aún sujetaba las pinzas en busca del trozo perdido de pimiento pensé "Esta es la muerte del glamour".
A unos metros de mí, yo ya no era yo, me estaba riéndo y tenía la nariz roja.
Con el aire límpido de una gélida mañana madrileña puse rumbo a Santiago de Compostela para visitar a mi hermano unos días.
Es un momento extraño en mi vida, los planes, los sueños y las realidades se solapan en un extraño zumo que me confunde más que desalentarme y que me deja flotando en una especie de baño caliente de nada aderezado con episodios de anedonia y tensión proactiva que tensa más que lleva a término (¡toma castaña!). Jajaja, lo que quiero decir es que la fé es un putón berbenero que a veces está contigo y a veces...está con otros. O lo que es lo mismo: bajón.
El caso es que mi llamado "síndrome de la mierda en la maleta" se me aplica en estos días:
-Huele a mierda, me voy a Nueva York...
-Que raro, aquí también huele a mierda, me voy a Luxenburgo...
-Joder, mierda otra vez...
Y en ese plan. Y es que estos días...tengo la cabeza en otro sitio, y el viaje no me lo ha mejorado.
No tengo suerte con las películas que me echan en los medios de transporte.Todo comenzó con la legendaria e insufrible "Flecha Negra" (con Oliver Reed, la casa por la ventana), que me tuve que tragar como diez veces en mis continuos viajes en autobús entre Madrid y Torrevieja, y desde entonces es un no parar.
A la ida me pusieron "12 en familia" una apestosa y purulenta pseudo "comedia" familiar con steve Martín (el hombre que nació canoso) y Eugene Levi ( el padre del de "American Pie"). Tengo por norma no dejar los libros y las películas a medias, pero siempre hay un primer día para todo. Menos mal que tenía un librete de Neil Gaiman que cierta guapísima damisela me dejó para amenizar el trenaje.
Santiago es una preciosidad, es lúgubre y otoñal sin ser necesariamente triste y está habitada por unos seres curiosos llamados "Gallegos", que hablan raro y sonríen cuando les compras pan, lo cual para un madrileño es interpretado casi como una provocación. Y es que no estamos acostumbrados a la vida que tienen allí, jarras de cerveza a un euro, plato combinado de espaguettis, filete empanado, chipirones y patatas fritas por 4 euros.
El jueves estuve paseando por la mañana y haciendo unas fotos, me llama mucho la atención el silencio de Santiago, y es que no somos conscientes de lo que significa la contaminación sonora. Andando por las calles de Santiago te rodea una sensación de tranquilidad que uno tiende a pensar que es por todo el rollo medieval que estas viendo, pero qué va, es el silencio, un silencio sin apenas coches, sin helicópteros, sin niños llorando a moco tendido, es como si fuera una ciudad mayor, que ya no tiene que gritar para hacerse oir. Eso sí, no intentes hablar con dios porque allí guarda silencio hasta él. La gente es silenciosa y educada, siempre con ese tonillo triste en la voz.
Delante del obradoiro estaba esperando a que mi hermano saliera de currar y estaba intentando localizar la ventanita que Ronaldinho se cargó con un balón haciendo el gilipollas cuando me asaltó un pensamiento, me preguntaba si quinientos años después en esa misma plaza habría otra persona exactamente en el mismo poyete de piedra en el que estaba yo, mirando con cara de cretino trascendente a la fachada de la iglesia.
Me pregunté en qué sería diferente su vida a la mía, si esa persona tendría bajones, si le asaltarían los mismos pensamientos que a mí. Claro que también me preguntaría cuanto vivirá la gente de dentro de doscientos años, si la televisión pública seguirá siendo escoria, si se tendrá que seguir haciendo el idiota en las discotecas por echar un polvo, si existirá el paro, si los coches volarán como en "Blade Runner" y si (ya que estaba en Galicia) Fraga seguirá ahí, dándolo todo.
Las moscas viven no más de una semana, de vez en cuando me acuerdo de este hecho al ver una, me resulta muy curioso, no entiendo cuál es el objeto de una vida de una semana, me parece una auténtica broma del universo que toda la existencia de un ser dure una semana. Y ahí estaba yo, delante de un montón de piedra que hace que mis años de vida no sean ni una semana en su cómputo general.
Me invitaron a una fiestecilla que daba una de las jugadoras del equipo que entrenaba mi hermano (lo sé, mujeres vestidas con equipaciones de fútbol, lo sé), y estuvo gracioso, mogollón de cerveza de la cual casi el 90% acabó en el rumen de una chica que se parecía en exceso al rubio de los Morancos y que acabó bailando y vociferando en spanglish con un italiano super curioso que andaba por allí.
Volviendo en el tren bastante apenado por dejar a mi hermano allí, volví a sumergirme en una realidad terrible: en el tren sólo echan carroña. En este viaje de vuelta tocó una basura insufrible llamada "Todos a por el tesoro: flirteando con la aventura", puedo asegurar que ni aposta hubiera encontrado un título más nauseabundo, aunque fuera lo único que me hizo reir de esta desternillante "comedia", ahí con el Mathew Mconagüays intentándolo y Kate Hudson (que durante diez minutos largos me creía que era Jennifer Lopez con 30 kilos menos y teñida de rubio) y un decrépito Donal Sutherland que se notaba que había accedido a hacer la peli por pasar un par de meses en el caribe lamiéndole daiquiris en las cachas a alguna fulanilla.
En fín, ahora ya veo la rueda kármica del cine basura en todo su esplendor, da igual que las esquives en cines...volverán a tí cuando menos te lo esperes. Menos mal que tengo MP3 y latas de Shandy (mi gran descubrimiento).
-Pongamos que mi padre me ha despertado y me comunica que mis vecinos actuán de forma extraña, yo obviamente le contestaría "Llevan 15 años así, papá" y me volvería a dormir, al mirar por la ventana (obligado por mi padre) y comprobar que mi vecina se está comiendo la cabeza de su marido ya comenzaría a sospechar que hay algo poco común en el ambiente.
-Trato de asegurarme de saber bien qué está pasando, me asomo a la ventana, le grito "¡Buena mañana!" a un vecino que camina a trompicones delante de mi casa, me mira y gruñe, no veo diferencia con otros días, me pongo a hablar del tiempo y de la crisis, no me contesta, decido que es un zombi, que todos lo son, menos mi padre y yo. Miedo.
-Usando mis destrezas anti estress propias de mi profesión, trataría de calmarme y pensar con claridad, obviamente mi cultura cinematográfica específica me hace estar mucho más preparado para esta eventualidad de lo que está mi padre, así que tomo el mando.
-Como primera medida aseguraría rápidamente aquellas ventanas que no tienen barrotes en mi casa y pondría el sillón largo contra la pared como parapeto para asegurar la puerta principal. Rápidamete contactaría (o lo intentaría) con la gente cuya seguridad me importa, y trataría de darles consejos para que se mantengan a salvo, incluyendo datos sobre evitación de contagios (deseando que no se contagie por el aire) y consejos sobre las mejores y más eficientes formas de acabar con un muerto viviente (siempre golpear la cabeza).
-Una vez tranquilo de que estoy a salvo echaría un ojo a facebook, a ver si me han comentado en las últimas fotos (y actualizaría el blog contando lo de mis vecinos).
-Le indico a mi padre que, aunque siguen siendo "técnicamente" nuestros vecinos, no es necesario que los salude desde la ventana y les busque conversación.
-Trataría de proveerme de armas. Crearía una maza con algunos cables y algún objeto contundente (como una plancha o la bola absurda de marfil que tengo sobre la chimenea), lo que sea que me permita mantenerme lejos de los dientes, la saliva y sangre contaminada de los muertos. Usaría los palos de escoba y el cuchillo super cortante Ginzu (32€ el juego de diez) para hacer una lanza que me permita trozear a distancia gallinilmente segura asegurándo el cuchillo al extremo del palo con la cuerda que usamos para atar la carne.
-Una vez armado me dedicaría a ver la tele para enterarme de qué cojones pasa, intentaría adivinar de quien es la culpa (USA, Sarcozy, Rajoy, el Real Madrid...) para saber a quien odiar.
-La televisión dice que probablemente todo sea un ataque terrorista, que los primeros muertos salieron del cementerio y fueron infectando a los vivos. Que se está haciendo todo el esfuerzo posible y que pronto remitirá todo, que nos quedemos en nuestras casas evitando pensar demasiado al respecto, pensar en general. Pasan a deportes. Decido que el tema no me huele bien.
Cambio de canal. Telecinco sigue emitiendo, en "Gran Hermano" se han dejado las cámaras puestas, todos los habitantes son zombies y se menean por la casa murmurando algo así como "Merceeeeedes", decido que el programa ha ganado en contenido.
Cambio de canal. Hilario Pino se está comiendo su propio brazo y tira de sus venas y tendones con los dientes como si fueran espaguettis, sus ojos se meven de un lado al otro, seguramente sigue el teletipo. Cambio de canal. Anuncios de compresas. Cambio de canal. Leo Bassi absolutamente demoníaco y vociferando en italoespañol, se come una mierda de vaca en directo, me es imposible dilucidar si es zombi o no.
-Trataría de aguantar con la comida que tenemos el tiempo que se pudiera, matando regularmente desde la ventana con la lanza y la maza todo lo que tuviera visos de tener éxito intentando entrar en Chez Gonzalo, incluído a mi suplicante, jadeante y perfectamente sano vecino, (el cual se negó a compartir su conexión wifi hacía unas semanas).
-Tranquilamente observaría desde la ventana más alta de la casa el comportamiento y velocidad de reacción de los muertos ante diferentes estímulos, a saber: Palmadas, golpes, sandwiches colgando de una caña de pescar, revista porno, último disco de Manu Tenorio. Tomaría nota de todo ello en un diario/cuaderno y lo grabaría con el movil.
-Regañaría a mi padre si comiera demasiadas provisiones o si lo hiciera poniendo los codos sobre la mesa o haciendo ruído al masticar (lo odio). Trataría de espaciar las comidas y aumentar su frugalidad. Acumularía agua mientras saliera por el grifo y la desinfectaría con gotitas de lejía e hirviéndola en el microondas mientras hubiese electricidad.
-Como pasatiempo trataría de averiguar a simple vista dónde les pilló la crisis a los muertos que deambulan alrededor de mi casa, anoto:
-Señor de unos cincuenta con mono de trabajo, gasolinero.
-Joven repeinado y bien vestido, salido de un miting del PP (a juzgar por la banderita que aún sujeta y hondea).
-Jovenzuela de unos 20, decido que no hace falta estar viva para estar buena, cajera del carrefour (aún mascando chicle) en patines.
-Joven de unos cuarenta, gordo, mal afeitado, envuelto en un disfraz de reno de gomaespuma y sujetando un abanico con la bandera de Japón. Seguramente un visitante friki de Expomanga.
-Niño de unos 4 años, patea desapasionadamente la cabeza de algún amigo de juegos.
-Ramón, vecino de unos 20 años, en bata pero desnudo de cintura para abajo, se sujeta fuértemente el pene con una mano, con la otra sujeta una publicación de prensa de contenido indistinguible desde aquí.
-Señor de unos sesenta, calvo, juraría que es Raúl Sender, saco el movil, pongo la cámara, hago zoom sobre su cara, efectivamente es Raúl sender.
-Planearía poco a poco el lugar al que huir en caso de que la ayuda no llegase. Contactaría telefónicamente (o por messenger en caso de tener las líneas colapsadas) con otros supervivientes para organizar un plan de recogida de víveres, gasolina y armas y elegiría un día para huir en coche de Madrid.
-La mañana de la huida colocaría el dolby a todo meter en el patio para acumular la atención de los muertos y desplazarlos allí, dejándo la parte frontal de la casa despejada y el camino al coche libre.
-De entre los vinilos de mi padre descartaría los de "Enya" e "Yngwie malmsteen" al suponer que no es posible dormir a un muerto (si hubiera al menos uno de Kenny G...) y probablemente optaría por el último de "Metallica" para captar toda su atención, o el "Wish" de The Cure para minarles la moral desde las tripas.
-Elegiría un equipaje realista para el viaje: comida, armas, toda el agua posible, ropa, recipientes vacíos para llenarlos de gasolina, papel de culo y demás productos higiénicos, DVD de "La Comunidad Del Anillo : Edición Extendida" y las fotos de infancia (por si no podemos volver).
-Al salir de la casa me sorprende Raúl Sender (inmune a The Cure), oculto tras un matorral, se me avalanza, me lo quito de encima, creo que me ha mordido, no lo sé. Me siento raro.
-Una vez en el coche (Y tras machacar con la maza la cabeza de Julia, la viuda afable de enfrente) con mi padre, me dirijo con mucho cuidado hacia la gasolinera más cercana cuidándome de que ningún posible superviviente tratase con éxito de quitarnos el coche. Con el brazo dolorido y chorreante intento concentrarme en otra cosa, como seleccionar a los zombies que más sobreactúan y a los que más creíbles parecen.
-En la gasolinera le doy cincuenta céntimos al borracho que siempre pide en la puerta (que ha pasado desapercibido entre los zombis). Tras una ardua pelea con la caja registradora consigo ponerme 1000 euros de diesel en el surtidor 3, pero antes de salir me llevo lo que puedo cargar de frutos secos y comida nutritiva y duradera (como una tarrina de Hagen Daz de nueces de macadamia del congelador) y toda el agua y azúcar posible. Mi padre llena garrafas de diesel y las va cargando en el coche.
-Pillo unas vendas y me tapo la sangre que me sale de la herida del brazo. Me cago en Rus. Se me nubla la vista. Mi padre me ofrece un "Twix". Me lo como.
-Una vez en la carretera voy a recoger a las personas que cupieran e importaran y pondría rumbo a algún sitio donde fuera físicamente imposible llegar para un zombi. Probablemente Torrevieja, donde en invierno (os lo aseguro) no aguanta ni Dios. Pero no sé si llegaré...
-Bueno Papá, no ha ido mal, ¿no?
-Pues no, estamos vivos de milagro, tenemos que dar gracias.
-Sí, sí.
-.....
-.....
-Sal a la A-5.
-Ok.
-¿Qué tal la herida?.
-Nada, esto se cura en nada.
-Pero en las pelis no era que si te....
-¡No!, ¡no! depende de cual, eso no es siempre así.
-Ah...
-....
-....
-....
-....
-¿Los del Atleti serán ahora "zombies" de esos también?
-Imagino...
-Decido que mi padre parece muy apetitoso.
(Gracias Mario por prestarme lecturas inspiradoras).
-Mosqueo con mi padre, estábamos tomando una de chopitos en la calle, yo tenía el día flojo, el día de suelo y aire pringosos, de los que cuesta andar y respirar, que cada esquina te recuerda una decisión que no has respetado, la luz del sol cada día que has perdido y cada caca de perro la suerte que te ha esquivado. El caso es que me mosquee por razones que no vienen al caso con mi padre, y me fui airado del bar.
Subiendo Cea Bermúdez, cinco minutos escasos depués de salir del bar, y con un cabreo de impresión, me encuentro a un ser particular, inesperadísimo, ¡un japonés con mochila!.
Rondaba los treinta años, era bajito y feo, tenía pinta de necesitar sopita de pollo, era la viva imagen de la pena y la amargura, iba bien vestido, pantalones vaqueros, cinturon con hebilla chuli, chaqueta cara con guitarras eléctricas dibujadas, pelo largo, pendiente y gorra roja. Su gesto denotaba que estaba pasándolo mal por algo, iba pasándo de uno a otro grupo de personas que caminaban por la calle, preguntaba algo y seguía buscando. Entonces se acercó a mí:
-Do you speak English?
-Sure
-Oh my God...at last, listen....(pasamos al español) mira, soy japonés, me voy a quedar en Madrid dos semanas, el caso es que yo iba a dormir en casa de una amiga de mi hermana, pero ella está en Francia, y estoy aquí, sin móvil, sin tarjeta de crédito y sin nada para comer. He ido a la embajada japonesa, está cerrado hasta el lunes (era sábado) y no tengo nada para comer. ¿Me podrías ayudar de alguna forma?, ¿Tienes algún sitio donde pueda dormir, o dinero para un hotel y comida?.
Claro, imaginad el momento, ya estoy pillao, me ha dicho lo que le pasa, me lo he creído, la historia se sostiene, y si paso de él es a sabiendas de que me he quitado el peso de encima, de que había preferido calentito, mantita, dulce centro comercial de olvido, capítulo siguiente porque este me incomoda, vamos.
Veía muy mal karma en el asunto, esa persona me había pedido ayuda porque la necesitaba. Yo siempre estoy cagándome en el mundo por ser tan inmisericorde, por que la gente siempre está al margen, y ahora las cámaras me estaban apuntando ¿soy mundo? ¿o soy persona con decisión y criterio que mantiene lo que piensa al ver la tele con la media sonrisa del que cree que es mejor que eso que dicen que hace la gente?.
-Me llamo Kazuma.
-Joder, que nombre más guay, tienes nombre de personaje de Manga.
-Jajaja, gracias, gracias, (más reverencias) ¿cómo te llamas tú?.
-Gonzalo
-Gon...zalo, un honor conocerte (una reverencia lenta, profunda y sentida)
-¿Y cómo es que has venido a España?
-Soy músico, toco la guitarra y he venido a aprender a tocar la guitarra española y el flamenco, mi grupo está en Bélgica y hasta la semana que viene no llegan, después nos iremos a Granada.
-Ostras que chulo, ¿sabes? me encanta la cultura japonesa, desde siempre, siempre me ha atraído mucho, su historia, la política, la sociedad, y encima leo manga desde pequeñito.
-Me hace sentir muy orgulloso, gracias (haciendo rápidas reverencias inclinándose hacia adelante).
-¿Y cómo es esto de que a los japoneses os interese tanto la cultura española y en especial el flamenco, encontráis alguna similitud con vuestra cultura?
-Pues sí, quizá es semejante en que el flamenco es un arte muy antiguo que nos resulta muy misterioso y muy atractivo, muy visceral. Ten en cuenta que Japón no se abrió al mundo hasta hace poco, nuestra cultura se basa en cosas que llevan casi sin cambiar desde hace mucho tiempo.
-Qué interesante, y eso sin saber una palabra de español.
-Ni una sola palabra. Oye Gonzalo, perdona por todo esto, te habrás creído que soy un mendigo...para un japonés no sabes lo duro que es tener que pedir ayuda, en Tokio las cosas son muy diferentes (no entendí a qué se refería).
-Bueno, no te preocupes, vamos a ver como te puedo ayudar, ¿cuánto cuesta el hotel?.
-20 euros noche.
-Ya, ¿y cuantas noches vas a estar?
-Esta noche y la noche de mañana, pasado mañana llega la amiga de mi hermana de Francia.
-Bueno, vale, mira, te voy a dar dinero para dos noches y diez euros más ¿ok? no puedo darte más.
-Muchas gracias, de verdad (haciendo reverencias más lentas y pronunciadas). Pero por favor, quiero que sepas que el martes mismo te llamaré y te lo devolveré todo, en cuanto tenga mi móvil y pueda ir al consulado, ¿deacuerdo?, insisto.
-Vale, deacuerdo, el martes quedamos y me lo das si quieres.
-Gonzalo, no sé como agradecerte esto, dame tu teléfono, toma, yo te doy mi mail, si alguna vez quieres ir a Japón no dudes en llamarme, ya tienes lugar para quedarte.
-No sabes la ilusión que me hace lo que me acabas de decir. (Me da su mail: Kazuma84@Niponmail.com)
Después de sacar 50 euros del cajero, decidí darle diez euros más, para que se echara un par de whoppers a mi salud, podría haberle llevado a mi casa, pero la mínima prudencia me impidió hacerlo. Kazuma se fue al metro y yo me quedé sentado en un banco, pensando que aquello podría ser la semilla de alguna aventura, o algo digno de mención. No había mentido, la cultura japonesa siempre me ha encantado y llevo años queriendo ir a Japón.
Hoy hace 3 semanas de aquello, Kazuma no llamó ni contestó al mail, y aunque sigo pensando que hice bien y que actué acorde con lo que me parecía justo en ese momento, no puedo más que sentirme estafado, de nuevo, como tantas veces pasa, alguien se aprovecha de las buenas intenciones para comerse el pastel entero, pero joder, ¡un japonés no!, yo creía que los japoneses eran la moral, el código, la disciplina, el karma, el sepukku purgador, las hojas de la Sakura tiñendo de rosa los bosques en otoño.
Maldita cultura milenaria seductora, me cago en cada jardín zen, en cada templo y en cada ritual del té, maldito día que me pilló con el corazón débil, me cago en cada kimono, en cada Wakizashi y en cada capítulo de bola de dragón, maldito individuo que sospecha en vez de mirar, maldito gorriforme, turistoide japonilmente aberrante con ínfulas de cultureta interplanetario, mata ballenas, chupa guitarras españolas, palillero, cerebro de soja y gastador de gonza-créditos.
Saber que hice lo que creía justo es lo único que me salva de desnudarme entero dejándome los calcetines puestos, subirme a la barandilla del balcón (pituelo ondeando como una bandera al viento) y ponerme a cantar "Tengo un tractor amarillo" antes de tirarme al vacío para quedar (culo en pompa) empotrado en el capó de un coche, para escarnio de mi familia.
Impresionante la tontería que llevo encima, que no distingo a un japo fraudulento de uno zen, de uno fetén. Me cuelan a un japo de uñas largas y sucias, con salivilla reseca en la comisura y ya me creo que estoy hablando con el puto maestro Mutenroshi, con el maldito Miyamoto Mushashi, con el puto Oda Nobunaga, con el jodido Heihachi Mishima, con el cretino de Jackie Chan, que es como un japo, pero en chino.
-Aquí dice claramente: "Gonzalo se invita a hotel y putas, no te prives".
-Dios!,en mi sueño había un mago con gafas como las mías,que se va a una escuela de magia y conoce a Gandalf que es el director de la escuela,pero José de Espronceda le hace la vida imposible,pero su padrino Sabina le manda escobas voladoras último modelo por correo...... -Mmmm........ -Estaba pensando en escribirla,que te parece? -Bah! eso no tiene salida comercial querido...
Avada Kedavra!,pues ya tengo el libro en mis manos,esta tarde empiezo con él.
Parece que fué ayer cuando andaba por la gran vía y mi amigo Jaime Vaca me explicaba qué era Hogwarts y de que iban cada una de las cuatro casas:los inútilesempollones de Hafflepuff,los chulitos con madera de protagonistas de Griffindor,los anónimos ni chicha ni limoná de Ravenclaw y los hijoputas maltratadoresde Slytherin,y ya ha pasado la friolera de cinco años.
Son épocas no? todas las historias se terminan,la verdad es que he disfrutado con el jodido mago con gafas,recuerdo cuando vi el trailer de la primera película y pensé que debía ser aquello debía ser un tordo maquinero y que el mago ese me parecíacarne decolleja,todo eso fué antes de leer los libros,disfrutar como un niño y tener auténtica ansia por saber como seguía la historia.
El punto de inflexión fué el tercer libro,fue donde me encontré una señora novela más que un cuento para niños,y es que la historia del tercero empieza con Joaquin Sabina,un supuesto asesino en serieintentando matar a Harry Potter después de salir de la cárcel mágica de azkabahn donde unos clones de Carmen de Mairena llamados dementores vagan con unos labios siempre dispuestos a chuparte...la vida.
-Harry,en serio,por última vez,tú me has robado el mes de Abril? lo dejé guardado en el cajón,donde guardo el corazón. -Te pones de un críptico que no hay quien te aguante. -No ves que intento decirte que te quiero?.
De todos los personajes de Harry Potter el más interesante me ha resultado ese multifacético y sádico José de Espronceda (alias Severus Snape),cuyos mayores secretos no se darán a conocer hasta este séptimo y último libro,(espero) y es que este personaje al más puro estilo magneto o vegeta es el típico villano que tiene un lado deseable,y en el fondo quieres que se ponga del lado de los Güenos.
-10 puntos menos para el que tenga la mirada sucia hacia mí.
Y eso,una vez que termine el séptimo imagino que le daré carpetazo a este niñato al que conocí cuando era un huérfano lelo y que ahora dejo siendo rico y famoso en el mundo entero,leeré el final,sabré todo lo que se ha de saber de esta historia,me dará penuskyy se terminó el mundo mágico.
Preferencias:
Personajes Favoritos: Snape,Lupin y Dumbledore
Orden de libros por preferencia: 3,6,4,5,2,1