La Coctelera

Gonzalo Navas

"Si lo haces, es destino, así que hazlo bien"

5 Julio 2009

Mientras tanto: A la una de la madrugada (III)

 

 

Oviedo, Calle de St Susana.

 El reloj de la plaza marca la una de la madrugada mientras Eduardo pasa caminando mientras se fuma lo que le queda de su tercer paquete diario de winston. Hacía ya dos meses que ha perdido la capacidad de dormir, cosa que le ocurre por primera vez en sus sesenta y nueve años, y venía siendo rara la noche en la que consigue hilar más de dos horas seguidas de sueño.

El descanso le abandonó en el mismo momento en el que sentado en aquella habitación con olor a farmacia, un jovencito con pinta de niñato y ralla a un lado le había diagnosticado un cáncer incurable de pulmón. Al llegar a casa, lo que para él había sido su santuario de tranquilidad y silencio se llenó de sombras funestas que le impedían pegar ojo con su zumbido inmisericorde. Al principio creyó que era miedo, miedo a la muerte, miedo al dolor, pero pronto se dio cuenta de que era algo más que eso.

Tardó dos semanas en reunir el valor para coger el teléfono y llamarla. Apenas podía creer lo que estaba haciendo, su cuerpo se movía solo y aquel teléfono parecía estar hecho de plomo. Luego una voz, palabras, lágrimas, incluso una disculpa...pero fue inútil, aquella voz al otro lado era la de alguien que sonaba lejano en más sentidos que los de la distancia, y su voz no albergaba más que frío y resentimiento, ni siquiera la palabra "cáncer" hizo temblar aquella voz, y cada palabra fue como un puñetazo que ella le devolvía multiplicado por cien.

 Cuando colgó y volvió a sumergirse en el zumbido, comprendió en un segundo lo que en su vida había capacitado para entender, el egoísmo es un arma efectiva para conseguir lo que uno quiere en cada momento, pero a cambio de generar frío en los demás, pero ese frío acaba doliendo mucho más que un puñetazo, porque no duele en el cuerpo. Al final, todo se paga.

Su hijo ni siquiera contestó al teléfono, Eduardo se habría presentado en su casa si hubiera tenido idea de dónde estaba.

Pasaron las semanas y su alma y pulmones se pudrían entre aquellas cuatro paredes. La falta de sueño, la quimioterapia, el tabaco y su absoluta repudia por la comida fueron mermando su cuerpo curtido por años de trabajo en el campo hasta el punto en el que andar le suponía un esfuerzo considerable.

Mientras consume su último cigarrillo del paquete, Eduardo arrastra los recuerdos de aquellas últimas semanas en su paseo, mire a donde mire todos los carteles dicen lo mismo, "todo se paga", y tiene la sensación de que no había suficientes cigarrillos en el mundo para pasar aquella idea envuelta en palabras. Cansado y abandonado por el ánimo se para en mitad de la calle y por primera vez en muchos años llora, llora como un niño perdido, desconsolado, y su llanto tomando impulso desde su estómago salta con facilidad el muro del orgullo, que queda sumergido bajo un mar de lágrimas, una por cada decisión desastrosa que se había permitido tomar en su vida. Desamparado, decide que es inútil seguir caminando, se da la vuelta y pone rumbo a casa.

Mezclado entre la gente Eduardo va sumido en sus pensamientos cuando su mirada se posa por casualidad en una espalda por la que caía un cabello negro y largo, y aquella muchacha a tan solo unos metros de distancia le recuerda un momento pasado y feliz, iba de la mano de un chico que bien podría haber sido él hacía muchos años, o en otra vida, y de su mano iba un niño pequeño de pelo castaño y  rizado, vistiendo ropa de colores. Aquella imagen le recuerda un día, en otra calle de la misma ciudad, tan sólo treintaiséis años antes, uno de los últimos momentos en los que recordaba haber sido feliz, feliz de esa pequeña y sencilla manera . Aquella tarde llovía, y Eduardo, reviviendo aquello, mira hacia arriba buscando nubes de tormenta, es entonces cuando ve algo caer del cielo, y no era lluvia.

Una maceta grande, de barro, se precipita al vacío desde la terraza del último piso del edificio que bordeaban Eduardo y la familia, en trayectoria directa hacia la cabeza de la chica. Eduardo no piensa, una voluntad automática y desconocida mezclada con la adrenalina mueven su cuerpo como un resorte, inundando el espacio hueco de sus venas enfermas, y su oxidada maquinaria responde como un relámpago.

Se lanza en carrera y cubre los escasos quince metros que le separan de aquella mujer en unas pocas zancadas, a sólo unos pasos de ella los músculos de sus piernas se tensan crujiendo más allá del límite de rotura cuando lanzan su cuerpo hacia arriba y adelante a toda velocidad entre la pareja. Sus dedos se cierran en su palma y convierten su mano en una piedra que lanza con toda la fuerza de su brazo, pulverizando en el aire la maceta cuando estaba a escasos centímetros de la coronilla de la muchacha que asustada, emitió un grito agudo.

Eduardo, abandonado ya por las fuerzas, cae por inercia como un guiñapo sobre la acera unos metros más allá. El cuerpo descoyuntado rueda varias veces antes de detenerse definitivamente. Mientras su vida le va abandonando por latidos, puede ver su mano derecha , apoyada sobre la acera a unos centímetros de su cara, abierta y magullada, recorre con la mirada sus dedos, sus arrugas, las líneas de su palma, y siente algo parecido a un alivio mientras el mundo se le vuelve negro para siempre. 

 

 

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4 Julio 2009

Mientras tanto: A la una de la madrugada (II)

 

 

Tarragona, Reus, discoteca "White and Black".

 

Joan intenta buscar un camino entre la gente con la esperanza de hacerse con una bebida, pero el local está tan lleno que no puede ni moverse, la gente le rodea bailando, y como no puede ni avanzar ni retroceder se queda esperando a que al menos termine la canción.

 Se queda observando el juego de luces del techo, tres luces estroboscópicas y una serie de haces de laser verde que eran visibles como tubos cruzando la humareda del local mientras pasan entre los brazos y las cabezas de la gente recordándole una imagen de una película, con un tipo perdido en una discoteca con una máscara vuelta del revés.

Joan nota como se forman gotas sobre sus ojos, su reloj marca la una de la madrugada, está cansado y decide abortar la operación bebida y de paso dar  por concluída la noche. Se pasa el brazo por la frente y cuando vuelve a ver descubre ante él a alguien que no estaba allí hacía unos segundos, muy cerca, bailando a escasos centímetros de él, en algunos momentos a ningún centímetro de él. Quizá estuviera imaginando cosas, pero ni el sudor ni la escasez de espacio justificaban el movimiento de aquella chica ni su proximidad, pero lo improbable estaba demasiado pegado a su cuerpo como para ignorarlo.

No puede verle la cara, está de espaldas a Joan y sólo ve su cabello rojo y rizado, sus hombros pálidos y su vestido blanco con tirantes. Las luces son cegadoras y el ruído ensordecedor, Joan puede sentir su espalda y su trasero pegados a su cuerpo, frotándose, frotándole, mientras se movía al ritmo de la música. Completamente de espaldas a él, le  busca la mano y se la coloca en su cintura, Joan se queda clavado, pero reacciona por instinto, pone su mano libre al otro lado de su cintura y cuando ve que no sólo no se aparta sino que alza un brazo para posar su mano izquierda tras su cabeza, es cuando sabe que aquello está pasando de verdad.

Huele a sudor dulce y algo parecido a cerezas, Joan instintivamente comienza a subir una mano desde la cadera hasta sus pequeñas tetas, mientras, su otra mano ya estaba abriéndose camino bajo su falda, agarrándole con fuerza el muslo suave y resbaladizo por el sudor, y comenzando a subirla poco a poco mientras le muerde el cuello, suave y salado al gusto.

Con cientos de personas a su alrededor formando las paredes de su pequeño espacio, nadie repara en ellos, cuando su mano llega a su destino al final del muslo frota lentamente pero con fuerza arriba y abajo por encima de su bragas, que se empapan rápidamente y no sólo de sudor. Metiendo un dedo bajo la goma que la bordeaba, la aparta a un lado y desliza sus dedos dentro para encontrarse un océano de ardiente humedad entre repliegues de piel suave y caliente. Sus dedos entran en su vagina lenta pero facilmente, y una vez completamente dentro, comienza a moverlos como si fueran tijeras, lenta e intensamente al principio, rápida y frenéticamente a medida que se iban excitando más y más, y su interior burbujeaba hirviendo en respuesta al movimiento que sentía.

 Fuera de sí, ella echa la cabeza atrás, quedando sus labios rojos cerca de la oreja de Joan, y esta vez sí puede oir sus gemidos mientras se va acercando al orgasmo, contrayendo el cuerpo en sacudidas cada vez más violentas.

El pelo le cae tapándole los ojos y cuando mira hacia arriba, tan sólo deja ver sus labios pintados de rojo y sus dientes blancos asomando de su boca abierta. Joan acelera el ritmo de sus dedos, tan excitado que de la fuerza con la que la esta sujetando la levanta del suelo mientras sigue frotándole el coño frenéticamente, ella contiene la respiración unos segundos como si fuera a explotar y se tensa en una última sacudida curvando la espalda hacia atrás en un estertor violento mientras posa su cabeza en el hombro de Joan y le muerde el cuello en éxtasis.

Joan nota un hilillo de humedad derramándose por su mano cuyos dedos seguían aún dentro de ella, notando las paredes de su vagina latiendo. Finalmente el cuerpo de ella se relaja y el aire vuelve a sus pulmones con fuerza mientras una enorme cantidad de energía abandona definitivamente su cuerpo en una exhalación final.

Ambos se quedan abrazados y muy juntos, cuando Joan la posa en el suelo finalmente puede ver como ella se coloca las bragas y la falda mientras se gira hacia él mirándole por entre frondosos mechones de pelo rojo y rizado con la boca semi abierta, jadeante, esbozando con sus labios algo que estaba entre una expresión de sorpresa y una sonrisa, tratando de recuperar el aliento. Se lame un hilillo de saliva que le corría de la comisura del labio con la punta de su lengua, y empapada en sudor se lanza hacia él y le besa, y sus labios rojos saben como una ostra fresca y salada, sus lenguas se mueven en un baile dulce y suave.

 Joan, aún con los ojos cerrados mientras la besa, aparta con cuidado su pelo pasando un dedo de un lado al otro de su frente, abre los ojos para verla, y... todo ocurre en un instante. Camuflándose con el juego de luces y la gente de alrededor, con un rápido movimiento ella se desliza entre la gente...y desaparece.

 Joan se queda quieto, allí, en mitad de aquel océano de personajes anónimos, mirando a uno y otro lado, buscando un vestido blanco y aquel cabello rojo, pero no ve nada en semejante caos, de nuevo sólo formas sin vida, bailando.

 

 

 

 

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1 Julio 2009

Lo gótico

 

 

All of my life, Ive been searching
For the words to say how I feel.
Id spend my time thinking too much
And leave too little to say what I mean
Ive tried to understand the best I can
All of my life.

All of my life, Ive been saying sorry
For the things I know I should have done
All the things I could have said come back to me
Sometimes I wish that it had just begun
Seems Im always that little too late
All of my life

Set em up, Ill take a drink with you
Pull up a chair, I think Ill stay
Set em up, cos Im going nowhere
Theres too much I need to remember, too much I need to say

All of my life, Ive been looking
But its hard to find the way
Reaching past the goal in front of me
While whats important just slips away
It doesnt come back but Ill be looking
All of my life

Set em up...

All of my life, there have been regrets
That I didnt do all I could
Making records upstairs, while he watched tv
I didnt spend the time I should
Its a memory I will live with
All of my life.

 

 

 

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30 Junio 2009

Fotódromo: Gato, Arco Iris, Oporto

El Gato de Cheshire:

 

Mi película favorita de Disney ha sido siempre "Alicia En el Páís de Las Maravillas", siempre me han gustado los cuentos con un toque adulto, como "Hansel y Grettel". El otro día estuve en la R.E.S.A.D donde al parecer preparan un montaje del mencionado cuento con marionetas. Me llamó la atención el gato de Chesshire, o gato "risón" como le conocemos los que vimos la peli con el doblaje sudamericano. de pequeño me sabía el diálogo entero de la película, aún me sé toda la parte de "La Ostra y el Carpintero", parte que me parece sencillamente espeluznante.

Siempre ha sido un personaje inquietante el gato este, eso de estar de tan buen humor y con tan poca preocupación cuando Alicia está que no sabe si conseguirá salir viva de allí... El diseño que le han dado a esta marioneta se me antoja puro Tim Burton, y lo del ojo medio cerrado hace que parezca que se ha fumado un porro por el lado izquierdo.

 Ahora que la peli está en ciernes me pregunto como harán al gato...

 

Gente por Callao:

 

Los robados son un tipo de foto que siempre me ha llamado la atención, es curioso cuando lanzas una foto sin preocuparte demasiado en encuadrar, y cuando ves el resultado final, resulta que te ha salido una foto muy dignamente compuesta. Lo más curioso es que de foco está bien. Me mola especialmente la expresión de la chica, muy casual, y la banderita a la cintura, le da gracia al conjunto. Estábamos refugiados en un portal, aunque no lo parezca llovía mucho.

 

Oporto, tarde:

 

Las calles céntricas de Oporto me recordaron mucho a lo que imagino que debía ser un pueblo americano de los años sesenta, en plan "American Graffiti", los cines con los letreros sobresaliendo de las fachadas, la speluquerías con taburetes rojos, muchos colores por todas partes. Una de las ciudades más bonitas que he visitado nunca, la parte del río es de quedarse boquiabierto, no en vano me inspiró para un relato.

Esta foto la saqué a esa hora en la que se dice que hay "sol de uñas", siempre me ha gustado eso del sol de uñas.

 

 

 

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29 Junio 2009

Mientras tanto: A la una de la madrugada (I)

 

 

Madrid, tetería-cervecería "Picnic", Calle del Péz. Reunión de compañeros de la facultad celebrando el final del curso, algunos profesores han acudido a la cita, todos conversan animadamente en los alrededores de la barra, mientras, a un lado, sentado en una mesa y ajeno a todo, está sentado Rubén Monteagudo, estudiante de quinto de química, que apura su quinta cerveza sin atender demasiado a lo que pasa a su alrededor.

Javier de Gregorio, profesor de química inorgánica, cuarenta años, atractivo, bien vestido, barba poblada y una voz profunda que ganaba los corazones de sus alumnas y a las de los demás profesores a golpe de carisma. Pasea la mirada por el local y repara en Ruben, agarra su cerveza y se sienta a la mesa, enfrente suyo. Rubén le mira sin decir nada. Al final Javier habla.

-¡Monteagudo, está usted jodido!-Dice Javier sonriendo de oreja a oreja con su voz de super-profe patentada, cosa que irrita a Rubén-

-No, es que no me apetece estar depié- Dice Rubén sin mucha convicción-

-Tienes una nube de mierda sobre la cabeza, chaval, la huelo desde la barra-

-Al menos es mi mierda-Dice Rubén mientras le da un trago largo a su cerveza-

-Bueno, mira, te doy la oportunidad de oro de contarme lo que te pasa -Dice Javier sin ocultar el tono condescendiente-

-Buf...me temo que no, pero gracias, de verdad-

-Mujeres-Dice Javier deñalándole con el dedo de nuevo-

-¿Perdone?-Dice Rubén haciéndose el despistado-

-Mujeres, estás así por alguna nínfula de patas largas-

-¿Cada vez que uno está jodido tiene que ser por una tía?-

-No, en absoluto, pero por los ojos de muerto viviente que me traes, tu mierda debe ser negra de pelotas y ese tipo de mierda sí, sólo es por mujeres, es un área restringida sólo a ellas, la peor mierda del mundo, la que tiene la desvergüenza de no matarte, pero que hace todo lo demás que no es matar. ¿I´m I right?- Javier de Gregorio tenía la irritante manía de meter coletillas en inglés al final de sus frases geniales-

-Parece que ha estado aquí alguna vez-Dice Ruben-

-Bueno, ¿qué ha pasado?, una tía te ha dado voleto, ¿por qué?-

-Imagino que no todos podemos ser tan brillantes como usted- Dice Rubén con tono quedo-

-¿A qué te refieres? Y tutéame o me largo-

-¿No has tenido la sensación de ponerlo todo y que eso no sea suficiente?, que haya siempre más espacio para lo que falta o para los defectos de uno que el que hay para tus virtudes?-

- I see... -Dice Javier sobreactuando y mesándose la barba-

-Pues eso-

-A ver, en serio, cuéntame, desde el principio- Dice Javier poniéndose más serio y mirándole a los ojos-

-Nos conocimos hace unos meses en la facultad, nada, todo fue bastante explosivo al principio, nos gustamos instantaneamente y nos enamoramos. Todo iba muy bien, empezábamos a hacer planes de futuro y todo, yo te juro que creía estar ante la mujer de mi vida, era perfecta, felicidad por los cuatro costados. Pasados unos meses ella empezó a cambiar de humor, fue como si al verme llamarla "novia" con soltura ya no necesitara dar su mejor cara- Javier levató las cejas- Entre otras cosas empezó sutilmente a hacer hincapie en las cosas que no le gustaban, en mis defectos, mis planes de futuro, mi perspectiva de la vida, la cantidad de tiempo que quedaba con mis amigos, mis aficiones, incluso cosas físicas mías...vamos, que cambió de discurso de pronto y de forma de ser, lo que al principio todo eran risas y buen humor se fue convirtiendo en miraditas ausentes, resoples y pegas. Yo estaba colado por ella hasta las cejas, pero a ella no parecía valerle nada-

-¿Y al final?-

-Pedí cosas y pasó de mí, ya no fui más el Dios de su universo, y hoy me he enterado de que ya tiene nuevo Dios, otro más guay que yo. Fín. Y estoy jodido-

-Vale, mi pregunta es ¿por qué te estás machacando a tí mismo?-

-Porque nada de lo mío le ha valido para quedarse, y la he perdido-

-¿Esa es la lectura que sacas de esto?-

-¿Qué otra puedo sacar? no está aquí, y no está porque nada ha sido suficiente, ¿dónde están las otras interpretaciones?-

-En la química, of course-

-¿Eh?-

-¿Sabes porqué me metí a estudiar química? Mi padre era químico, uno muy muy bueno, era un máquina, experto en materiales, también era la persona más infeliz, fría y ruda que he conocido. La verdad es que nunca llegué a entenderle, creo que no era una persona sintonizada con la felicidad, pero bueno, me pasó el testigo y me regaló esto, la única y definitiva explicación de cómo funcionan el mundo y las personas. La guía definitiva que explica al homo sapiens y sus mierdecitas diarias. Estoy seguro de que te has dado cuenta de cómo se solapa la química con la vida-

-Sí, me pasa amenudo, estudiando ciertos temas no puedo evitar ver que parece que hablamos de personas en vez de electrones, pero es normal, ¿no?-

-Para mi padre no lo era, con lo que a mí respecta no creo que llegara a aprender nada en su vida con ello. El problema a la hora de estudiar o comprender los temas humanos es que están demasiado contaminados por las voluntades y las expectativas, somos muy chiquitines e imperfectos, no somos una ciencia exacta, somos como cuadros cambiantes, o como el mismo cuadro con millones de interpretaciones, por eso me gusta la química, es más...fija, las cosas se comportan de una determinada manera y por unas causas que se mantienen en las mismas circunstancias, incluso cuando entran en análisis distintos y diferentes componentes, tiene resultados mesurables y sorprendentemente aplicables a la vida-

-Sí, el problema es que esto que me ha pasado no es química, es puta mierda-

-Mira, la gente habla de la perfección, de eso va un poco lo tuyo,  te han cortado las pelotas porque tu coche no ha resultado ser lo suficientemente largo-

-No hace falta ser tan gráfico...-

-No se habla de otra puta cosa en la tele y por todas partes, os han comido la cabeza para ser infelices, bueno, a los de mi generación también, pero menos, hoy el que no tiene un tatuaje o un piercing en la polla es escoria, no ya digamos el que es feo o gordo, esos no merecen ni vivir. Pero es lo de siempre, no sabemos sacrificar nada, estamos muy mimados y todos somos el protagonista de la película, nos pedimos poco y exigimos mucho-

-Es un poco así, sí-

-Pero no es fortuíto, es un plan muy bien trabajado, creado a conciencia, porque el infeliz buscará siempre cosas que no tiene para rellenar esos huecos: ropa, coches, casas, novios...vamos, nos pasa a todos, que mientras seas infeliz seguirás comprando cosas a ver si a la próxima va la vencida, y obviamente la felicidad nunca llega, y un día te mueres, fín. De esto que te comento han salido engendritos como...¿cómo se llama tu chica?-

-Ainara- Dice Rubén como si la palabra le doliera-

-Como Ainara y como tú -Rubén dio un pequeño respingo, ofendido- claro, ella es verdugo, la típica tonta del culo que cree que la felicidad está en un novio con el que las amigas se hagan un dedo pensando, o en una casa con piscina, y tú, victima, un gilipollas condenado a sufrir al ver cada mañana en el espejo lo poco que se parece a los mendrugos que salen en las portadas de las revistas, sintiéndote menos que nadie por no poder hacer feliz a tu novia calmando sus graznidos llevándola a comer sushi todas las noches. Ambos dos parte del jueguecito, ambos poniendo el valor en esas mismas cosas que nos están convirtiendo en gilipollas lobotomizados a todos. Buscando ser "perfectitamente" idiotas-

-Vale... estoy deacuerdo con todo esto, pero ese es el tablero en el que vivimos, ¿no?, no me parece realista decir "no, ahora el mundo va a ser como yo quiera", ¿qué podemos hacer nosotros?-

-Tener arrojo, algo de valor, aprender a distinguir de lejos lo bueno de lo que no lo es, y no todo el mundo es así, se pueden encontrar personas especiales, (o el valor de no parar hasta encontrarlas), gente que sea capaz de ver la felicidad en cualquier lugar o por lo menos más baratos-

-Cuando aparece alguien que te mueve el estómago no te sale ponerte tan observador, te das, y luego te pegas la hostia, claro- Dice Rubén como hablando consigo mismo-

-Lo sé, te veo y me veo a mí hace mucho tiempo, también quise a alguien así, de esas tías dificiles a las que hay que ganarse, que se venden caro...fue un desastre. ¿Y sabes qué te digo casi veinte años después de aquello?-

-¿Qué?-

-Putas y gilipollas- ambos se rien- mira, no vas a cambiar el mundo, pero puedes moverte por él, esquivar la infelicidad.

-Pero yo quiero que me quiera-

-¿Para qué?, te aviso, el que ha sido mordido por esos valores no va a ser feliz nunca, están programados para pedir siempre más a las cosas y a las personas. Puede que tu seas una de esas personas, en tu caso te pides más a tí mismo, sufres más pero en el fondo es la misma mierda. Mira querer es una cosa muy complicada, y  determina como ninguna otra cosa la madurez de una persona. A querer de verdad sólo se aprende con dolor, aprendiendo lo que es que te hagan daño y lo que es hacerlo tú, sí, al final es una cuestión de asimilar el dolor y la culpa, eso es lo que no le pasa a la gente como tu amiga Ainara, seguramente no ha sufrido demasiado, o no ha asimilado bien el dolor por las cosas y se dedica a ir de uno a otro sacando lo que le interesa, como resultado no pierde mucho tiempo en nadie, no acaba por querer a nadie demadiaso y por lo tanto no repara en el daño que causa a los demás, porque no los quiere, no se daña lo que se quiere, lo que se quiere bien, se entiende. Mírate a tí, aquí sentado, ajeno a esta fiesta mientras te revuelcas en la mierda, ¿dónde está ella?, ¿qué está haciendo con este dolor que veo aquí?

-No lo sé...

-Sí lo sabes, nada, porque no entiende el dolor, ni lo respeta, y así no se puede querer de verdad, a lo que ella llama querer es a saciarse con esa sensación en el estómago que todo el que no sea una piedra siente pero en el fondo esa es la parte fácil porque te atañe sólo a tí, es una cosa bonita, pero es fácil. Las acciones, ahí está todo, ¿sabes porqué?

-¿Por qué?

-Porque es la parte que no nos viene cómoda y que no es fácil, por eso tiene tanto valor, y de eso va todo, de caminar por dónde haga falta por la otra persona. Decir palabras bonitas está genial, es muy bonito, pero es fácil, sale sólo, es un síntoma, es motivo de ser celebrado, claro, pero ceder, mantener el orgullo a raya, obligarse a escuchar y a intentar comprender, perder, perder mil veces, eso es otra cosa...otra cosa completamente diferente. 

-Pero eso no se puede pedir, ¿no?

-No sé, hay tantos tipos de parejas como personas, todo puede ser con voluntad, mira, ¿Tú has ido alguna vez bien acompañado, conduciendo, por ejemplo, y has disfrutado del paisaje mientras oyes tu disco favorito?-

-Sí, claro-

-¿Y qué te hace sentir una situación así?-

-Felicidad, que no puedo sentirme mejor, que todo lo que necesito es eso-

-Vale, por lo que me cuentas ella no es de las que piensan así, cuando está en esa misma situación, sentada a tu lado seguramente esté pensando en el mes que viene, en pagar la casa, en que le huele al aliento, en su culo o yo que sé. Su mente y su corazón está programados para no disfrutar de las pequeñas cosas, para poner el ojo en lo que falta, en ella o en los demás, es una lástima porque al fín y al cabo tampoco es una cuestión de malos ni buenos, son San Benitos que tocan-

-Pero puede cambiar, ¿no?-

-Axioma para tí: no puedes cambiar a nadie. El cambio existe, pero parte de uno, siempre, y rara vez nadie quiere cambiar o piensa que debe-

-Estamos jodidos entonces...-

-Vamos a las ciencias "exactas" que son lo nuestro y dejemos el rollo Rosamunde Pilcher para los de letras. Atención, dime el ejemplo físico de la perfección más absoluta en la naturaleza-

-Fácil, el diamante.

-Como sabes, la característica principal y más valiosa del diamante es su capacidad para descomponer en reflejos los colores de la lúz, algunos son tan puros que ni siquiera con nuestros ojos los podemos observar. Pero no es su perfección la que hace eso. Cuando el diamante sale de la tierra y es extraído, no es más que una piedra que brilla, después, por métodos de ablación láser y tratamientos físicos y químicos se le da forma. Los átomos que hay en su exterior difieren mucho de los que tiene en el interior, para poder tener forma de joya, para tener esas caras facetadas, se necesita un defecto superficial, ese defecto es al final el que hace que a las señoras se les erice el pelo de los sobacos cuando ven uno, aunque no lo sepan.

 Un diamante es perfecto porque su dureza es la máxima en la escala de Möhs, es el cuerpo más duro que existe, pero no resiste un golpe mecánico, no consiste en eso, su resistencia y su poder consiste en que no puede ser rayado, es una piedra con grandes principios, inalterable, inmune a las amenazas externas dañinas que lo quieren joder.

La imperfección es la que da la perfección, lo que no es bello es lo que le da su belleza al diamante, así que la verdadera belleza del diamante es, en esencia, su imperfección. Y creo que con las personas pasa igual, ¿sabes lo que más loco me vuelve de mi mujer? Y te abriré la cabeza como cuentes esto por ahí-

-¿El qué?-

-Sus tetas- Rubén se quedó fijo mirando a su profesor-

-A ver, te explico, a la pobre se le están cayendo un poco, cosas de la edad, es normal, yo se las rechupeteo igual, entiéndeme, pero el caso es que ella realmente está acomplejada con ello. Pero me encantan, ¿sabes por qué?-

-¿Por qué?

-Porque la adoro, y porque sus dudas y sus tetas caídas me hacen ver la importancia que tengo en su vida, mi papel en su vida, porque yo no veo tetas caídas, o sea, sí, pero veo a la mujer de mi vida con sus maravillosas tetas caídas, porque la quiero y porque así funcionan las cosas entre dos personas que se quieren bien, se dan lo mejor y lo peor, pero se cuidan, sacan lo mejor del otro-

-A mí no me han cuidado mucho-

-Normal, my love, es lo que pasa cuando te miran el tomate del calcetín antes que el ramo de flores que has comprado -Rubén no puede evitar una sonrisa-

-Sigamos con el diamante. Estas cosas bonitas que estamos hablando sobre el diamante las sabemos tú y yo porque nos dedicamos a esto, pero siempre habrá gente que vea un diamante y piense "ohh, un cristal que hará que mi vecina se cague en las bragas everytime" y poco más. Eso te pasará, el mundo es así, pero hazme caso, defiende lo que tú sabes, ¿entiendes? lo que tú sabes. Quizá mi padre no se permitiera ver en la química más de lo que había, y mira como acabó-

Rubén miraba algún punto de la superficie de su cerveza sin expresión en la cara pensando en estas últimas palabras.

-A nivel personal te diré que la tía que merece que te comas la cabeza es una que saque lo mejor de tí, no lo peor. ¡Y folla, Monteagudo!, cojones, ¡folla!, que tienes compañeras de clase que están muy bien y tú en el fondo eres un fucker despiadado. Me piro, y calma compadre, todo está bien, aparecerá tu dama de tetas caídas, y no sé por qué me da a mí que no será Ainara-

-¿Y qué hago con ella?

-Te va a dar igual lo que te diga, todas estas palabras no te van a servir de mucho, es filosofía barata y las batallas se libran en el estómago, no en la cabeza, pero mi consejo es que te des cuenta de que hay distintas ideas de la felicidad y la tuya es sólo una, busca una que se parezca a la tuya y olvídate un poco de los demás, no pierdas el tiempo. Tu amiga Ainara al final no hace más que buscar su propia felicidad también, la que sabe, la que puede. Si no te hace feliz chápale el garito en las narices, right now, y sigue carretera.

-¿Siempre lo tienes tan claro todo?-Pregunta Rubén-

-Sólo con los problemas de los demás, chao-Dice Javier con media sonrisa.

-Gracias, en serio, como dices dudo mucho que esto me sirva de nada cuando me vaya a dormir esta noche, pero gracias de todas formas-Dice Ruben, sincero-

-Menos gracias y estúdiame para septiembre, tu exámen de Junio ha sido basura y lo sabes-Dice Javier apuntando con su dedo acusador. Dicho aquello Javier se levanta en toda su altura e imponente figura y marcha hacia la barra a atender a dos alumnas que le estaban llamando la atención desde hacía un rato.

 

 

 

(Gracias a Carlos, aka Nick Furia por inspirarme y ayudarme con este relato)

 

 

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25 Junio 2009

Mientras tanto: A las doce de la noche (III)

 

 

 

Oporto, Avenida Gustavo Eiffel, número 21, séptimo piso. Joaquim y Lydia han llegado a la fiesta de María que se reanudó sin problemas según volvió la luz. Tras un par de horas ya nadie hace comentarios al respecto, todo el mundo está centrado en sus conversaciones y en pasarlo bien, todos menos dos personas.

Joaquim mira de reojo a Lydia desde el otro lado del salón, no han intercambiado una sola palabra desde que salieran del ascensor y llamaran a la puerta de la casa de María para unirse a la fiesta de despedida.

Joaquim al ver que Lydia está enfrascada en una animada conversación con dos amigos, marcha a la cocina que encuentra atestada de gente, se sirve con dificultad una copa de vino y al cruzar la puerta de vuelta al salón se topa con Lydia, quedándose ambos frente a frente unos segundos, justo en ese momento, entre ambos, un antiquísimo y desvencijado reloj de pared anuncia las doce de la noche con una desacompasada y traqueteante serie de golpes, Lydia y Joaquim se sonríen ante el desbarajuste sonoro, pero rápidamente Lydia se muerde la sonrisa, mira para abajo, se disculpa y entra en la cocina. Joaquim se queda en el sitio, bebe su primer trago de la copa y cruza el salón en dirección al balcón.

Ya fuera, ante la visión del puente y el río, observa en silencio las luces de la ciudad. Pasan unos minutos hasta que alguien se dirige a él.

 

-Hola- Joaquim se vuelve y ve a María aparecer por entre las cortinas que separan el balcón del salón.

-Hola. ¿Cómo va esa despedida?

-Triste, pero bien- Dice María tomando su lugar en la barandilla- ¿Qué tal?

-Bien...-Dice automáticamente Joaquim sin mirarla-

-No...digo que ¿qué tal?

-Ah, ese "¿qué tal?". Bueno, entonces supongo que bien.

-¿Supones? Yo creo que cuando uno bebe mirando desde un balcón en silencio es que no está bien, quizá sea yo que me conozco bien la pose, el balcón es mío al fín y al cabo.

-Me sale natural ultimamente.

-¿Qué ha pasado en ese ascensor?

-¿No te lo ha contado ella?-Dice Joaquim interesado-

-Me preocupas tú más ahora mismo.

-Gracias. Pues pasó lo que siempre pasa-Dice Joaquim resignado-

-¿Y es...?

-¿Tú sabías que se va a vivir a Estados Unidos?

-Vaya, te lo ha dicho...-Dice María casi para sí-

-Sí, me lo ha dicho.

-Sí, lo sabía, no quería decírtelo.

-¿Por qué?-Dice Joaquim volviéndose hacia María algo ofuscado-

-Esas cosas suenan muy hostiles contadas por terceras personas, temía que si lo hacía no íbas a tener el valor de hablar con ella hoy.

-Tienes razón, no creo que lo hubiera hecho, me habría sentado como el culo.

-Yo la conozco bien, es una persona que no va a afrontar las cosas así como así contigo, y Joaquim, que no te impresione lo de Estados Unidos, ella es una persona práctica, no tiene que ver contigo, es sólo trabajo.

-Eso está claro, no tiene que ver conmigo- Dice Joaquim antes de darle un trago largo a la copa.

-Venga, ¿Cómo fue ahí abajo?- Joaquim levanta levemente los hombros-

-Bien, tu estratagema de "encontrarnos" por la calle resultó, lo que no me esperaba es lo del apagón en el ascensor, destino que le llaman, ¿no?

-Bueno...llámalo destino, llámalo que podría haberle dicho a mi padre que conectara el generador de emergencia según comenzó el apagón.

-¿Qué?-Dice Joaquim perplejo-

-Por Dios, era una oportunidad de oro.

-Joder...no me lo puedo creer...pero si hablamos contigo por teléfono-Dice Joaquim mirando a María con los ojos muy abiertos-

-Iré al infierno, lo sé, ¿te vas a enfadar?

-No. Pero que sepas que Lydia tuvo que mear en ese ascensor, te va a matar como se entere. Por mí no te preocupes, pero a partir de ahora te voy a mirar de reojo.

-Ya me parecía a mí. Oye ¿tengo que entrar, hablamos luego, vale?

-No te preocupes, me queda un poco de autolamentación aún-dice Joaquim levantando la copa- luego hablamos, ve a disfrutar de tu fiesta.

-Oye, ¿Seguro que estás sacando la lectura correcta de lo que ha pasado?

-No sabes lo que ha pasado.

-Pues cuéntamelo -Dice María-

-La quiero, me quiere, no puede ser, punto.

-Bueno, y ¿Llegaste a algo? ¿le propusiste algo? ¿algo concreto?

-No.

-¿Por qué?-Dice María sin poder creerlo-

-No me atreví a exponerme a un no así.

-Joder...sois la hostia, los dos. Os separásteis porque no le echasteis cojones, porque no tuvisteis el valor de creer en lo vuestro, y seguis igual...bueno, sigues igual- Joaquim bebe sin contestar-Las cosas importantes requieren apuestas importantes, Jo, nada es gratis, ni fácil-Joaquim parece pequeño de pronto, como si estuviera aplastado por un peso brutal hacia el suelo mientras miraba a María hablar.

-¿Crées que serviría de algo a estas alturas?

-Eso nunca se sabe, pero como no lo hagas te vas a arrepentir toda tu vida-Joaquim parece registrar estas palabras profundamente, hasta que finalmente añade-

-¿Por qué te preocupas tanto por mí...por nosotros?

-¡Eh!, te recuerdo que hace mucho tiempo fui la persona que te hizo componer alguna que otra canción, conozco el material que trabajo- Joaquim sonríe-, y porque sé lo que sientes por ella, sé que es de verdad y esas cosas no pasan a menudo, y aunque sólo las vea ocurrir a mi alrededor es obligado cuidarlas. Además...

-¿Sí?

-Conozco a Lydia- María cruza las cortinas sin añadir nada más, Joaquim bebe un trago de vino dulce y vuelve a perderse en el paisaje. Mientras, en el salón, Lydia mira de reojo al balcón antes de continuar fingiendo interés en su conversación.

 

 

 

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23 Junio 2009

Mientras tanto: A las Doce de la noche (II)

Alicante. Cafetería. Dos personas sentadas en la misma mesa, un chico de treinta y tres y una chica, de dieciocho, se acaban de sentar tras saludarse con un tímido beso en la boca. Él parece algo tenso, ella le mira fijamente sin hablar, él mira por la ventana a la calle, ella ladea la cabeza buscándole el contacto visual. Finalmente él enciende un cigarrillo y comienza a hablar:

-Lucía...esto tiene que terminar.

Ella  parece más extrañada.

-¿Qué tiene que terminar?-Dice Lucía sin comprender

-Esto, lo que estamos haciendo, esto.

Lucía no parece acusar las palabras de Roberto.

-¿Te refieres a lo de ayer en tu casa? 

-Lucía, basta, no, me refiero a lo que estamos haciendo, en general.

Lucía toma aire y se cruza de brazos.

-¿Qué estamos haciendo exactamente, Roberto?

-No seas listilla Lucía, esto, no podemos seguir con esto.

-¿Me estás diciendo que ya no te gusto?

-Yo no he dicho eso, no he dicho eso.

-¿Entonces sí te gusto?

-Eso no es lo importante.

-¿Ah no?.

-No.

Lucía toma un trago de café mientras piensa su siguiente pregunta. 

-¿Qué es lo importante entonces, Roberto?

-Pues que hay una diferencia grande de edad entre los dos, y además eres mi alumna.

-¿Hemos follado en el instituto?, porque no me acuerdo de eso.

-Ya sabes a qué me refiero.

-No, no sé a qué te refieres, dices que eres mi profesor y yo tu alumna, bien, enhorabuena, también somos dos adultos en plenas facultades que hacen con su vida lo que les da la gana.

-Vale, la edad-Dice Roberto cortándola- ¿qué pasa con la edad?

-¿Eso digo yo, qué pasa con la edad?

-Pues que somos de planetas diferentes, tú estás apenas empezando y yo...

-¿Qué, estás terminando?-Dice Lucía con socarronería-

-No, yo estoy empezando, pero otras cosas diferentes.

-¿Qué cosas?-Pregunta Lucía inquisitivamente-

-Cosas típicas de mi edad, mi vida, establecerme, disfrutar de mi independencia.

-Ahá, yo llevo ya un año viviendo sola, y sí, es cierto que se disfruta, te gustará...

 -Mira, el problema es que tú no te das cuenta de lo que vas a vivir, de en qué capítulo de tu vida estás, pero te aseguro que al final hará que...

-Ahá, ¿y tú estás seguro de lo que vas a vivir?, ¿no?, y muy seguro de dónde estás "situado", seguro de que si conocieras a alguien de tu edad, que esté "empezando las mismas cosas que tú" todo iba a salir perfecto y maravilloso, y todo sería para siempre y como un camino de rosas, ¿no?-Dice Lucía con ironía-

-No, ya, sé que siempre hay dificultades pero...

-¿Qué diferencia a esta de otras relaciones que hayas tenido?

-Hombre, creo que esta es muy diferente a todas las anteriores relaciones que he tenido-Remarca Roberto-

-¿Por qué?

-Ya te lo he dicho, en todo esto hay flotando muchas dudas, es como si hubiera demasiados peligros, así no se pueden emprender cosas.

Lucía se enciende, parece que esas palabras le han hecho enfadarse por fín.

-¿Peligros? ¿ves peligros?, pues lo que yo veo es miedo, y me da que no es la primera vez que has sentido lo mismo por otras personas, miedo, aunque tuvieran la misma edad que tú, aunque hicieran las mismas cosas que tú, aunque les gustara las misma música o se vistieran igual que tú.

-Mira...

-A ver, ¿si no es así por qué no tienes novia ahora?, ¿o esposa, qué cojones?. Todas las relaciones tienen peligros de esos que hablas, enormes, numerosos, eso no cambia nunca, ¿si yo me he dado cuenta de eso con mis tres tristes novios, por qué no te has dado cuenta tú?

-Hay peligros y peligros...

-¿Ah sí?, ¿cuanto tiempo estuviste con Rosa?

-No saques lo de Rosa ahora, por favor...

-Venga, ¿cuánto tiempo?

-No sé, unos dos años.

-¿Y qué pasó al final?

-Lo sabes de sobra, se fue con otro, gracias por recordármelo-Dice Roberto mientras le echa azúcar a su café hacia otro lado-

-Lo que ocurrió te dolió mucho, ¿me puedes decir qué te anunciaba que eso pudiera ocurrir?

-Nada, me pilló por sorpresa.

-Ahí está. Tú no viste peligros pero eso no significa que no los hubiera, siempre los hay. Una relación es un sueño que se comparte y que es eterno...mientras dura, cualquier cosa lo puede romper y es la fortaleza de ambos lo que la sostiene, pero por lo que estoy viendo esta noche las amenzas son mucho menos mortales que el miedo-Dice indignada Lucía-

-No es miedo exactamente, son dudas.

-Es lo puto mismo, y ese miedo se va a cargar lo que tenemos, que lo sepas, esta conversación es producto de eso, esa cara larga que tienes, estas palabras inconexas, esa lógica absurda viene a cargarse algo que me hace bien a mí, sí, lo hace, y sé que te hace bien a tí también.

 Roberto se queda callado pensando, mirando la calle desde la ventana de la cafetería, huyendo. Mira su reloj. Lucía pregunta.

-¿Qué hora tienes?

-Son las doce, están cerrando, ¿nos vamos?

-Eres increíble...

-No, en serio, quiero estirar un poco las piernas y pensar una respuesta, no estoy huyendo.

Ambos salen de la cafetería en dirección al paseo marítimo, a lo lejos se oye el mar rompiendo.

-¿Por qué no confías en mí?-Dice Lucía con voz queda- no sabes lo que me duele verlo.

-¿Cómo?

-Obviamente no confías en mí, tú me has dicho que sí te gusto, y me lo demuestras siempre, te lo puedo ver en cada detalle, ¿por qué piensas que es distinto para mí?, ¿te has dado cuenta de que todo esto viene de ahí?-Dice Lucía intentando resultar lo menos hostil posible-

-Eres muy joven, todos decimos lo que necesitamos decir, pero luego pasan cosas, cosas naturales que no se pueden predecir y que hacen que cambiemos el rumbo.

-¿Cómo? ¿que soy joven? ¿joven para qué? ¿para saber lo que digo? no creo que nadie llegue nunca a ser lo suficientemente "mayor" como para estar seguro al 100% de nada, eso lo afirmo habiendo visto lo visto de tu famoso "mundo adulto", y no creo que haya ningún momento en el que las cosas dejen de ser una cuestión de fe. La verdad es que no entiendo en qué crees que es diferente cómo ves las cosas tú y cómo las veo yo, te anclas en que soy muy joven y ya con eso tienes lo que necesitas para desautorizarme.

-Mira, sé que no eres una niña, de hecho eres una de las personas más inteligentes que he conocido, por eso estoy aquí, pero...

-Por eso y porque te pongo, no vayas de guay.

Lucía le toma la mano con fuerza.

-Por eso y porque me pones, vale, pero entiende que el momento vital mío hace que una mala decisión pueda costarme caro, las cosas con treinta y tres son un poco diferentes que con veinte, todo es...como más decisivo.

-¡Madre mía!, hablas como si se te fuera a pasar el arroz mañana, pareces una solterona, ¡pero si estás macizo!, un poco dejado, pero estás bueno y coño, que no tienes cuarenta.

-No seas perra, pero gracias. No, lo que quiero decir es que necesito ciertas garantías que con esta situación me son dificiles de ver. ¿Entiendes?

-¿Y crees que en alguna edad llega a haber garantías?, díselo a mis padres, separados tras treinta años de matrimonio. No Roberto, no, no hay garantías nunca, jamás, no las hay al principio, no las hay tras veinte años, no las hay en un altar, no las hay con hijos de por medio, olvídate, tú eres un tío inteligente, no caigas en lo mismo que has criticado siempre.

-¿Y a dónde me agarro yo para lanzarme con lo nuestro?-Dice Roberto más y más desarmado.

-Es la fe, la única que hace que las cosas prosperen, la fe de la que nadie habla, la fe en tí, la fe en el otro, la fe en los dos.

-Aún con fe las cosas se joden, te aviso.

-Lo sé, abuelo, la fe no es una garantía tampoco, la fe es sólo la mejor predisposición posible, no es un amuleto que traiga la buena suerte siquiera, es, sencillamente, lo mejor que se puede hacer para vivir lo que toca de la mejor manera.

-Imagino que estoy acostumbrado a que las cosas se tuerzan y que yo sea el único que luche por ellas...

-Con funestos resultados.

-Con funestos resultados, eso es.

 Silencio intenso, Roberto mira el puerto pasándose la mano por la barba poblada. Al cabo de un rato coje la mano de Lucía y la besa, se vuelve hacia ella y le despeja la frente.

-¿Qué puedo hacer para que confíes en mí? sexo no, aquí no, vamos-Dice Lucía suavemente-

-Pues, hombre, por ahora ser tú misma está funcionando bastante bien, así que sigue por ahí. Incluído el sartenazo merecido que me has pegado. Hoy la madurita has sido tú, ¿de dónde has salido?

 -De por ahí, de la tele, de pokemon, de operacion triunfo, de Alex Ubago, tío- Contesta Lucía, imitando un tono chulesco y mascando un chicle imaginario-

-Qué coño, ¿seguro que tienes dieciocho años? eres una listilla tú, ¿no?, trae el Dni para acá. ¿No llegaste a ver "La bola de Cristal"?

-¿Lo qué?.

-El programa aquel de Alaska.

-¿Quién es Alaska?

-Vete a la puta mierda-Dice Roberto verdaderamente indignado-

-Yo nací el año que estrenaron "Parque Jurásico" en el cine.

-Me siento viejo...y...cansado...¡trae el DNI!

 Empiezan a forcejear jugetonamente, él le hace cosquillas y le urga en el pantalón en busca de su cartera.

-¡No, que salgo muy fea, que parezco un tío en la foto, suelta, cojones!-Intentando zafarse-

-No, te pareces a Jamie Lee Curtis.

-¿A Quien?-Dice Lucía apartándole las manos-

-Déjalo. No seas niñata, trae, que la quiero ver, que no me fio de tí-Roberto la agarra por detrás y le mete la mano por el bolsillo trasero del pantalón vaquero- 

-¡Oye, guarruzo!, ¡que no me metas mano!, que tengo dieciocho.

-Ya, pero aparentas ciecisiete.

 

 

 

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22 Junio 2009

Fotódromo: tRipTiC-mOuSe

 

 

 

 

Cuando el riesgo de desconexión con la realidad urbana amenaza con convertir a los habitantes de las más altas esferas empresariales en inválidos de la cotidaneidad urbanita, es cuando los departamentos de desarrollo personal tienen que agudizar su inteligencia y crear programas con el objetivo de agarrar los metafóricos tobillos de los ejecutivos y plantarlos de nuevo en el suelo.

A los anticuados "Casual Day" y guerrillas de "Paint Ball" se une esta tercera tendencia de creciente implantación: disfrazarse con un traje de gomaespuma no transpirable y dedicarse a deambular como un zombie a las cuatro de la tarde bajo un tiempo de justicia repartiendo globos fálicos.

 

 

Tras cinco horas desde la implantación, el calor va haciendo mella, los globos no acaban de triunfar, la sudoración resbala por las piernas y se va acumulando en los talones, haciendo que los zapatos aprieten más y más... El efecto narcótico del hedor a sudorina comienza a mermar las habilidades psico-motoras del ejecutivo que empieza a verbalizar frases inconexas como un mantra extraño "mistronen...berbiquí...pesquisas..."

 Las continuas vejaciones de los transeuntes van menoscavando la psique del ejecutivo, que empieza a perder el rumbo, a caminar erráticamente ofreciendo por error sus globos a los policías nacionales que le alejan a golpes de porra. Los turistas le rehuyen, los padres ven la forma de esos globos y alarmados alejan a sus hijos (y especialmente a sus hijas) que lloran (pero no apartan la mirada) porque algo dentro de ellas sabe que eso no es sólo un globo.

 

 

Al final la locura toma el control y una especie de trance se apodera del ejecutivo, que embiste a los transeuntes con los ojos de plástico desorbitados, sin apenas memoria de quien fue un día, mientras se pierde por los intestinos de Madrid.

 

 

 

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